El tiempo como variable, la física y el Zen – Reflexiones de Mariano Merino

tiempo

Queremos aclarar un punto que no siempre se menciona con nitidez: el papel del tiempo en la filosofía budista. Esta falta de claridad proviene del afán de muchos difusores de mezclar lo inmezclable: la dimensión humana con la dimensión natural. En su entusiasmo en el uso del léxico científico tienden a manejar la variable tiempo como si fuera una sola, en la falsa creencia homocentrista de que lo humano prevalece por sobre lo natural. Y no es así: la naturaleza existió en el universo mucho tiempo antes de que apareciera el ser humano sobre este planeta. Por lo tanto, ambos conceptos de tiempo son distintos.

En la naturaleza existe el tiempo, con sus componentes pasado, presente, y futuro. Desde el punto de vista de la ocurrencia de los fenómenos (leyes de la termodinámica), el tiempo está expresado en probabilidades de ocurrencia y se manifiesta en nubes de probabilidades. Es así que al pasado le podemos dar una probabilidad cero (0), al presente una casi total (1), y al futuro la que estimemos, entre 0 y 1, cualquiera que sea el comportamiento que le asignemos a la función tiempo. Este es el tiempo natural, un flujo, y una dimensión física tal como lo concibió Einstein y lo concibe la física moderna.

En la dimensión humana el tiempo es asimilable al concepto filosófico de “existencia”. Al estilo de la frase famosa “pienso, luego existo”. Si YO existo es porque me sitúo en MI tiempo; y este tiempo mío es diferente del de los demás. Cada cual tiene y desarrolla una variable existencial en este mundo, variable que desaparece para nosotros cuando dejamos de transitar en este mundo. Como tal, cada cual tiene también un Ahora, el cual es el foco de la filosofía Zen en cuanto a disciplina humana para buscar la explicación de la existencia y el logro de la felicidad.

Vivir el Ahora es vivir MI Ahora. Por lo tanto, esa afirmación de que el futuro no existe porque aún no llega no es completa. En el Zen, el futuro existe ya que muchas acciones y decisiones del Ahora están tomadas y orientadas hacia el futuro. En Zen, vivir el Ahora es optimizar todo lo referente a lo que en estos momentos estamos haciendo, y eso incluye hacerlo de forma plena.

El Zen no propicia el abandono, el desgano, la indiferencia hacia el futuro. El zen no persigue la anomia del ser humano, todo lo contrario. No hay que interpretarlo de esta manera, porque mientras vivimos nuestro Ahora los demás pueden estar atentando contra nuestro futuro, sean los gobiernos o quien sea, y sería irresponsable no concebirlo. El Zen busca para nosotros una existencia dinámica, atenta y observadora pero no comprometida, responsable pero no involucrada. Busca hacernos más humanos, no meros instrumentos en manos de los demás.

Tampoco propicia el indivualismo introspectivo y estéril, monacal. El Zen plantea de que somos Uno con todo lo viviente en la medida en que somos conscientes de que formamos parte de un grupo mayor, la humanidad. Y más aún, todo lo vivo. El Zen busca que nuestras acciones beneficien, no perjudiquen, al conglomerado y a sus miembros.

Los que gustamos de estudiar y guiarnos por esta filosofía, gustamos de manifestaciones artísticas como las artes marciales, la caligrafía Zen, el jardín Zen (de arena y piedritas y volutas), y el Haiku en literatura. Por ejemplo, ¿qué es el Haiku? Es una descripción poética de lo que está sucediendo en este momento, una fotografía escrita en papel. Un instante mínimo pero pleno, total. Eso es Zen, eso es el Ahora en la dimensión humana.

¿Coexisten, se superponen, ambas nociones de tiempo? Sí, en la medida de que comprendemos que estamos ante un fenómeno cuántico, de naturaleza indeterminada, y por lo tanto intrínsecamente relativo. El tiempo existencial no es un espejo del tiempo físico, sino cada cual corre por su respectivo carril y va creando su propia realidad. Ya lo dijo jocosamente Albert Einstein: un minuto junto a una mujer fea te parecerá una hora, mientras que una hora junto a una mujer bella te parecerá un minuto.


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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior, Uncategorized

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