Los enemigos cercanos

casamiento

Son conceptos, sentimientos, que el Ego se encarga de distorsionar generando confusiones y sembrando ira y dudas en nuestra mente. Como resultado tenemos una persona sin paz mental ni tranquilidad espiritual, incapaz de vivir su vida a plenitud, que entra en una nociva espiral de malinterpretaciones y equivocaciones y termina envenenando a todo su entorno.

El enemigo cercano del amor es el apego. El amor verdadero nace y crece en la libertad y en la inseguridad; una persona que ama realmente es libre, nada la ata al objeto de su amor, y es insegura, no existen las falsas cadenas de la seguridad que la obliguen a una relación especial con ese objeto. Una persona apegada no ama, exige correspondencia porque le asigna valor a su apego. Para ella su supuesto amor es una mercadería. Es la que dice “no puedo vivir sin ti”, “me debes respeto porque estamos casados”, “mira todo lo que he hecho por tí”, está preguntando a cada rato “me quieres?”.

El enemigo cercano de la compasión es la lástima. Buda nos ensena a tener compasión de todo lo viviente, porque reconocemos que todo lo vivo sufre. De la compasión nacen comportamientos de amor. La compasión nace del reconocimiento de la primacía de la vida por sobre la muerte. La lástima, en cambio, nace de la diferencia. El amor es inclusivo; la lástima es exclusiva, es una exacerbación del Yo, porque el Universo tiene compasión mientras que el Ego siente lástima. La compasión une, la lástima separa. Una persona dominada por el Ego en vista de su estátus social  es incapaz de sentir compasión por sus semejantes, porque de partida se reconoce diferente. Las damitas de sociedad, que efectúan labores de beneficencia, lo hacen por lástima, no por compasión.

El enemigo cercano de la ecuanimidad (equilibrio) es la indiferencia. No se puede juzgar de forma ecuánime, sin prejuicios, si los resultados de tal juzgamiento no importan, no están en la esfera de interés del que juzga. Si existe indiferencia, hasta el comportamiento con nuestros semejantes será sesgado. No importa la justicia. Por eso los conflictos de personas cercanas se van agravando, porque gana la indiferencia y terminan pensando “que suceda cualquier cosa”. O bien “por esta relación no vale la pena luchar”.

Los insto a reflexionar en estas ensenanzas. Forman parte del diario vivir, y del esfuerzo de ser cada vez mejores. Quién sería un “mejor”? La persona que sienta amor, compasión, y sea ecuánime. Por eso debemos luchar, incluso contra nosotros mismos.


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