Meditando en el no-ser, parte 2 – Autor: Ayya Khema (1923-1997), traductor: Rutty Bessoudo

ayyakhema

Aferrarnos es la mayor posesión y apego que tenemos. Mientras que nos aferremos, no podemos ver la realidad. No podemos ver la realidad, porque el apego está en el camino. El aferrarnos colorea cualquier cosa que nosotros creemos que es cierta. Ahora, no es posible decir “está bien, dejaré de aferrarme.” No podemos hacer eso. El proceso de quitar el “yo” aparte, de no creer más que esto es una unidad, es algo gradual. Pero si la meditación tiene algún beneficio y éxito, debe mostrar antes que nada, que hay una mente y hay un cuerpo. No hay una sola cosa actuando de acuerdo todo el tiempo. Está la mente que está pensando y haciendo que el cuerpo actúe. Ahora, ese es el primer paso en conocerse a uno mismo un poco más claramente. Y entonces nosotros podemos notar “éste es un sentimiento” y “yo le estoy dando un nombre a este sentimiento,” que significa memoria y percepción. “Éste es el pensamiento que estoy teniendo acerca de este sentimiento. El sentimiento ha surgido porque la conciencia mental se ha conectado con el sentimiento que ha surgido”.


Toma por separado los cuatro partes de los khandhas que pertenecen a la mente. Cuando hacemos eso mientras está sucediendo–no ahora, cuando estamos pensando en eso, sino cuando está sucediendo, entonces tenemos una vaga idea de que eso no es realmente yo, que esos son fenómenos que están surgiendo, permanecen un momento, y entonces cesan. ¿Cuánto tiempo permanece la conciencia mental en un objeto? ¿Y cuánto tiempo duran los pensamientos? ¿Y realmente, nosotros los invitamos?

El apego, el aferramiento es lo que hace que el ego surja. Por el apego, la noción de “yo” surge y entonces ahí estoy yo, y yo teniendo todos los problemas. ¿Sin yo habría problemas? Si no hubiera nadie sentado dentro de mí–como pensamos que está–¿quién se llama yo, ó mío, ó Juan, Clara, entonces quién está teniendo el problema? Los khandhas no tienen ningún problema. Los khandhas son sólo procesos. Ellos son fenómenos y eso es todo. Ellos están solamente continuando y continuando y continuando. Pero como yo me apego a ellos, y trato de agarrarme de ellos, y diciendo: “soy yo, soy yo sintiendo, soy yo deseando,” entonces los problemas surgen.

Si nosotros realmente queremos deshacernos del sufrimiento, completa y totalmente, entonces el apego se tiene que ir. El camino espiritual nunca es uno de logros; siempre es uno de dejar ir. Mientras más dejamos ir, habrá más vacío y espacio abierto para que nosotros podamos ver la realidad. Porque lo que nosotros dejamos ir ya no está ahí, está la posibilidad de sólo movernos sin aferrarnos a los resultados del movimiento. En tanto nos aferremos a los resultados de lo que hacemos, en tanto nos aferremos a los resultados de lo que pensamos, estamos atados, estamos hilvanados a ellos.

Ahora, existe una tercera cosa que hacemos: nosotros estamos interesados en llegar a hacer algo ó llegar a ser alguien. Interesados en convertirnos en un excelente meditador. Interesados en llegar a graduarnos. Interesados en llegar a ser algo que no somos. Y convertirnos en algo nos detiene de ser. Cuando estamos detenidos de ser, no podemos poner atención a lo que realmente es, existe. Todo este asunto de convertirse en algo pertenece, por supuesto, al futuro. Debido a que todo lo que está en el futuro es una conjetura, es un mundo ilusorio en el que vivimos. La única realidad de la que podemos estar seguros es este momento particular ahora mismo; y este momento particular del cual debes estar alerta ya pasó y este otro ya pasó y el siguiente también ya pasó. ¡Ve cómo todos ellos están pasando! Ésta es la impermanencia de todo. Cada momento pasa, pero nos aferramos, tratamos de agarrarnos bien a ellos. Tratando de hacerlos una realidad. Tratando de hacerlos algo seguro. Tratando de hacer de ellos algo que no son. Ve cómo todos ellos están pasando. Ni siquiera podemos decirlo tan rápido como están sucediendo.

No hay nada que sea seguro. Nada a que sujetarnos, nada que es estable. Todo el universo está constantemente desintegrándose y volviéndose a formar. Y eso incluye la mente y el cuerpo, que nosotros llamamos “yo.” Tú puedes creerlo o no, eso no hace ninguna diferencia. Para poder conocerlo, tú debes experimentarlo; cuando tú lo experimentas, es perfectamente claro. Lo que uno experimenta es totalmente claro. Nadie puede decir que no lo sea. Pueden tratar de hacerlo, pero sus objeciones no tienen sentido porque tú ya lo has experimentado. Es lo mismo que morder un mango para conocer su sabor.

Para experimentarlo, uno necesita meditación. Una mente ordinaria puede saber sólo conceptos e ideas ordinarias. Si uno quiere entender y experimentar experiencias e ideas extraordinarias, uno debe de tener una mente extraordinaria. Una mente extraordinaria surge a través de la concentración. La mayoría de los meditadores han experimentado algún estado diferente al que están acostumbrados. Así, que ya no es común. Pero tenemos que reforzar eso mucho más que solamente la etapa inicial. Hasta llegar al punto donde la mente es verdaderamente extraordinaria. Extraordinaria en el sentido que se puede dirigir a sí misma a donde desee ir. Extraordinaria en el sentido de que ya no se perturba más por eventos cotidianos. Y cuando la mente se puede concentrar, entonces experimenta estados que no había conocido nunca antes. Poder darte cuenta de que tu universo constantemente se deshace y se vuelve a formar otra vez es una experiencia meditativa. Esto lleva práctica, perseverancia y paciencia. Y cuando la mente está quieta e inalterada, surge ecuanimidad, una mente uniforme y serenidad.

En ese momento la mente entiende la idea de impermanencia a tal alcance que se ve a sí misma como totalmente impermanente. Y cuando uno ve que su propia mente es totalmente impermanente, hay un cambio en el punto de vista propio. Ese cambio a mí me gusta compararlo con un caleidoscopio con el que juegan los niños. Un ligero toque, y tienes una imagen diferente. Todo se ve completamente diferente con un sólo ligero cambio.

El no-ser es experimentado a través del aspecto de la impermanencia, a través del aspecto de la insatisfactoriedad, y a través del aspecto del vacío. ¿Vacío de qué? La palabra “vacío” es muchas veces mal entendida porque cuando uno sólo piensa en ella como un concepto, uno dice, “¿qué quieres decir por vacío?” Todo está ahí: ahí están la gente, y están sus vísceras, intestinos y sus huesos y sangre y todo está lleno de cosas — y la mente tampoco está vacía. Tiene ideas, pensamientos y sentimientos. Y aun cuando no tiene estos, ¿qué quieres decir por vacío? La única cosa que está vacía, es la vacuidad de una entidad.

Continuará.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s