Somos Budistas sin saberlo….

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En nuestro condicionamiento, estamos acostumbrados a vivir en instituciones. Formamos parte de una familia, ingresamos a otra cuando nos unimos a otra persona, somos trabajadores de una empresa, pertenecemos a un Club, tenemos un grupo de amigos, participamos en el colegio de nuestros hijos, etc. Desde ninos nos condicionaron a vivir en grupos y por eso a veces “somos” parte de uno sin saberlo. En este caso, y tratándose de instituciones religiosas, el “ser” budista es un caso especial y bastante más común de lo que se cree. Es dificil poder decir que “soy cristiano sin saberlo” o “soy mahometano o judío sin saberlo”, porque son creencias que tienen su arquitectura basada en la fe, y obviamente cada fe es distinta de otra. Incluso algunas tienen dogmas que es bien dificil tragárselos sin un gran esfuerzo de anulación de la razón, como el que una virgen sea capaz de parir un hijo, o que un hombre sea capaz de irse “en cuerpo y alma” al cielo, o la presencia de un Dios guerrero y sanguinario que marcha junto a su pueblo escogido asolando naciones y matando pueblos enteros. Pero es bastante común que una persona comience a investigar en qué consiste el Budismo y a poco andar exclame “Pero si ésto es lo que yo he pensado toda la vida”.  Es mi caso personal.


Toda la vida me negué a creer en algo sin que hubiera explicación de por medio. Ni Dios ni las ideologías ni nada basado en la fe rozó mi epidermis. Toda la vida pensé que lo más importante era yo mismo, sin que eso naciera de mi Ego (ya que nunca me interesaron los demás integrantes de la especie humana como para querer compararme a ellos) sino de mi consciencia. Toda la vida pensé que la aventura más enriquecedora no estaba en los numerosos viajes a tierras extranas sino al interior de mi mismo. Toda la vida practiqué la Meditación en su nivel de relajamiento, inducido por el tipo de deporte extremo que practicaba, e incluso en esos menesteres tuve varias experiencias de iluminación. Las 4 Nobles Verdades de Gautama Buda, sin que supiera que existían, fueron mi molde mental en todo orden de cosas: reconocimiento de la realidad tal cual es, el sufrimiento como origen de las desventuras, la consciencia de que el sufrimiento tiene solución, y la convicción de que esa solución debe nacer de mi mismo y al nivel que yo mismo decida. Gran parte del Óctuple Sendero fueron mis valores libremente adoptados, sin saber que ya Buda los había descrito un par de miles de anos atrás. La actitud de desprecio o indiferencia hacia la muerte, producto de haberla tenido muy cerca en muchas ocasiones en razón de mis deportes (buceo, andinismo). El convencimiento de que el amor nace de la libertad y de la inseguridad (jamás en mi vida conocí lo que eran los celos!). Y así, muchas cosas. Leyendo por curiosidad textos de Osho, me dí cuenta de lo que exclamé anteriormente: “Pero si ésto es lo que yo he pensado toda la vida”. Nací y fuí Budista sin saber que el Budismo existía, salvo como una muy vaga pincelada de cultura general. Y comencé a investigar y a profundizar en esta interesante filosofía/religión que no tiene Dios ni ritos ni dogmas ni cree en nada, sólo en uno mismo. Lo único que lamento es no haberla conocido antes.

Esto que me sucedió a mí, le ha sucedido a muchas personas, sobretodo de áreas científicas, especialmente de la física. Es que el Budismo es el antecedente intelectual de la física teórica en su ámbito de la física cuántica. La diferenciación entre ondas y partículas, la incertidumbre, la realidad como una ilusión indeterminada, y una serie de conceptos cuánticos son de origen Budista. Por lo mismo, a los científicos que comienzan a leer sobre Budismo les pasa, inevitablemente, lo mismo que me pasó a mí. Y muchos físicos renombrados buscaron inspiración en los textos budistas, tal es el caso del Director del Proyecto Manhattan Dr. Julius Robert Oppenheimer. Increiblemente, una mente tan preclara como la de Albert Einstein nunca comulgó con las ideas cuánticas, y esa fué una de las razones por las que no pudo avanzar en el desarrollo de una Teoría General de la Relatividad, ya que dicha teoría está inserta en todo el andamiaje de la lógica Budista. Si se hubiera interesado, lo hubiera logrado.

Te sugiero que revises en lo que “crees creer”; quizás llegues a la conclusión de que eres Budista sin saberlo.

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