Las trampas de la mente: el agradecimiento

Agradecer

Se discute mucho si el alma existe o no. Si existe, ¿de qué material esta hecha? Se ha llegado a conocer su peso al colocar en la balanza a un moribundo y anotar los kilos antes y después de su muerte. En todas las religiones hay sabios que gastan su vida estudiándola. Pero están todos equivocados: no es el alma la preocupación que debería devorarles el poco tiempo de que disponen en esta tierra sino lo que contiene.

El alma existe, y lo sabemos porque intuimos su presencia. Debería bastarnos. Lo que realmente debería preocuparnos es  ¿con qué la hemos llenado a través de nuestra existencia? ¿Hemos gastado dias y años haciendo dinero?  ¿Acumulando bienes que ni siquiera hemos de disfrutar y que quedarán para los que nos siguen? ¿Acaso hemos desperdiciado nuestro tiempo en acumular para ese “agradecimiento” de nuestros herederos, el que nunca llegará?

El agradecimiento es una trampa de la mente, no existe. Nuestros hijos y allegados nos quieren y aman por nuestra cercanía, por nuestra protección, porque estamos allí. Están agradecidos por el solo hecho de que estamos allí cuando nos necesitan, pero ese sentimiento va siendo reemplazado por otro a medida que el tiempo pasa y que el monto se acumula: ¿cuándo se morirá para disfrutar del acumulado? Es un pensamiento, es una conducta esperada, y hasta lógica porque el tiempo pasa también para los herederos. ¿Cuántos años lleva Carlos esperando que su madre se muera para llegar a ser el Rey de Inglaterra? ¿Acaso nuestros herederos son diferentes de Carlos? La gente cambia, y no aceptarlo es una estupidez.

El agradecimiento es una trampa de la mente porque nace del interés, es coyuntural. Es una transformación del amor inicial. Darnos cuenta de esta realidad no es ahogar el amor ni el sentimiento, es percibir y vivir la vida tal cual es, y reaccionar a ese conocimiento. Si fueras sabio, mejor sería que repartas tus bienes en vida y dejes disfrutarlos a tus descendientes y proveas de algo para tí hasta tu muerte, que esperar y esperar a una muerte que será cada vez más deseada por tus herederos… y terminará siendo deseada por tí mismo.

Y más sabio serías aún si gastaras tu tiempo en disfrutar de la vida, de las puestas de sol, del amar a la persona amada, de la caricia de la lluvia, que en acumular y acumular bienes que nunca usarás y que no necesitas.

El agradecimiento es una trampa de la mente. El tener y acumular dinero y adquirir posición social sólo nos acelera la pérdida de nuestro principal motivo de vivir que es llegar a la libertad del espíritu. No debemos agradecer, simplemente debemos observar y disfrutar de la vida y lo que hemos ganado.


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