El Budismo no es inmovilidad. El Budismo dice que tengas consciencia, no paciencia – Autor: Mariano Merino

paciencia-contemplativa

Existe la idea de que el Budismo predica el inmovilismo y la adecuación a las circunstancias. Esta idea es alimentada por la mala interpretación del lenguaje críptico de muchas de sus enseñanzas, como aquello de “buscar el vacío interior”, y también por la gráfica de monjes budistas en silencio, hieráticos, sentados sin hacer nada. Nada más falso. El Budismo enseña que hay que actuar en procura de la felicidad individual a través del autoconocimiento, del descubrimiento del Yo interior. Eso no llega en forma automática, aunque esperemos sentados por mil años. Es la acción, a través de las prácticas del Budismo, la que nos lleva a esos estados superiores.

Tampoco nos dice que hay que tener paciencia y acomodarse a lo que venga, porque eso es así y punto. Lo que nos dice es que hay que tener consciencia, y reconocer la verdadera realidad que hay detrás de los hechos, y actuar en consecuencia. No hay que confundir consciencia con paciencia.


Por último, hay que recordar que existen muchas vertientes del Budismo original predicado por el Buda, hace unos 2.500 años, pero todas esas vertientes tienen un tronco común: uno vive en el mundo de todos pero crea su propia realidad en ese mundo. De la acción individual nacerá la felicidad individual a través de la consciencia. Cada cual es como es y su realidad funcionará según sus reglas. El depresivo vivirá una realidad oscura, llena de amenazas, mientras que el optimista la vivirá de otro modo, en forma llana, eufórica. Y ambos pueden estar en el mismo mundo, una pieza de su casa por ejemplo. Esa es la base: como eres actuarás. Por lo tanto, orienta toda tu energía a Ser, a definir qué quieres de tu vida, de tu realidad, y luego dedícate a construirla.

El Budismo es acción, pero no la acción militante a la que estamos acostumbrados. El Budismo no busca adeptos ni tiene templos ni sacerdotes. El Budismo te dice que tú eres tu propio templo y tu propio sacerdote, por lo tanto, debes moverte para ser feliz.

¿Es que no hay que tener paciencia? La paciencia es una virtud que nace de la paz y tranquilidad que da la práctica del Budismo. Si esa práctica es consciente, tu comportamiento será paciente porque tendrás claro adonde vas y por qué haces lo que haces.

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Archivado bajo budismo, espiritu, paz interior

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