Zen, za-zen, Ego y otros conceptos – Reflexiones de Mariano Merino

zazen

Fraternalmente aprovecharemos la amabilidad de nuestro amigo y lector Yosel para contestar a su comentario respecto al zen, zazen, y las condiciones para entrar en el zen. Para mayor claridad, y pese a que establecimos el link al artículo aludido, nos permitimos citar textualmente sus palabras: “Hola, muy buena reflexión. Lo que pasa es que el Zen huye de cualquier reflexión, porque quien reflexiona es en realidad el EGO. Si quieres saber realmente que es el zen, sientate en Zazen, Shikantaza mushotoku. Zazez es la esencia de Zen. Sin Zazen no hay Zen. Saludos“. También queremos declarar que no pretendemos entrar en polémica sino aprovechar la ocasión para repasar conceptos tan caros al Budismo, cuales son el concepto de Zen y el de Zazen. Agradecemos a Yosel la oportunidad que nos brinda para beneficio de nuestros lectores.

¿Qué significan Zen y Za-zen? Según el Pequeño Diccionario de Budismo Zen, del autor Malthus Kronenberg, Editorial Quadrata, edición 2005, pág. 84, nos dice: “Za: significa sentarse y zen: meditación, concentración“. Es decir, zazen es concentrarse en posición sentada. Más adelante agrega:La inmovilización total del cuerpo es una de las características fundamentales del zazen. Esto induce a que la conciencia alcance un estado de serenidad absoluta“. El zen no es el objetivo del zazen, uno no busca el zen; el objetivo es el samadhi, que el mismo pequeño texto nos lo define (pág. 72): “Concentración del espíritu. No-pensamiento que trasciende la acción y el reposo, el espíritu está absorbido en una concentración intensa pero sin objeto alguno“. Y agrega poco más adelante:  “En este estado se pierde la conciencia de los pensamientos, de los no-pensamientos y del mismo za-zen“. Por lo tanto, los que Meditamos (que no es más que una técnica, y hay muchas para el mismo fin) buscamos ese estado que otros autores (Suzuki, Osho, el mismo Dali Lama en su libro “La meditación paso a paso”) llaman de un profundo vacío. Yo, personalmente, he tenido la dicha de experimentarlo en varias ocasiones, unas veces siguiendo las reglas del za-zen y la inmovilidad y el manejo de la respiración, y otras en orgasmos celestiales regalados por mi amada cuando nos entregamos uno al otro y hacemos el amor con amor. Es el samadhi el objetivo; el zen no es más que uno de los medios de lograrlo.

¿Sólo el za-zen nos lleva al samadhi? No. Los sufistas, por ejemplo, utilizan el baile como vehículo para llegar al mismo fin. Otros usan drogas, como la ayawaska en los indígenas amazónicos. El mismo Osho escribió un hermoso libro acerca de Zarathustra y lo llama “el iluminado que bailaba”. El za-zen es un medio, entre muchos, y cada cual debe investigar y descubrir el que más le acomode a su condición particular.

Por otra parte, ¿es el EGO el único que reflexiona? Se tiende a pensar que sí porque el acto reflexivo sigue las reglas lógicas y por lo tanto a través de ese mecanismo nos vamos condicionando a los dictados externos, del medio, de la sociedad, de nuestros padres, de lo que sea. Pero no es el Ego el único que reflexiona, ni tampoco sus reflexiones son todas del tipo condicionamiento. Nosotros nacimos vacíos pero con inteligencia. Y esa inteligencia es la que nos va a servir para sobrevivir, y para comunicarnos y convivir con el entorno. Esa misma inteligencia es la que nos va a empujar a conocer y a estudiar los conceptos budistas y a mejorar nuestra condición humana y a buscar al Dios que hay dentro de nosotros. Si no es la reflexión, ¿quién lo hace entonces? No solamente el Ego reflexiona; reflexiona nuestro cerebro, y dependerá del estado de condicionamiento al que hayamos llegado que ese estado de reflexión será más o menos orientado hacia donde el Ego quiera llevarnos. Siempre nuestro cerebro conserva un espacio de reflexión que origina que el hombre trate de escapar de las cadenas del condicionamiento.

Los que defienden la tesis de que sólo el Ego reflexiona es porque piensan que el ser, no el Ego (alma, si quieren llamarlo así) actúa intuitivamente. Pero ese estado intuitivo es un estado propio del desarrollo del ser humano que entra en el camino del budismo. Uno misdmo lo va experimentando, y personalmente me asombra constatar cuánto se me ha desarrollado, y a mi amada. Al extremo que muchas veces ni necesitamos conversar para comunicarnos.

Reitero mis agradecimientos a Yosel, que me ha permitido transmitir estos conocimientos de Budismo a los lectores interesados. Finalmente, tanto él como yo perseguimos el mismo objetivo: difundir el Budismo.

Namasté.


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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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