Relajación y Meditación – Reflexiones de Mariano Merino

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Hay que saber y comprender que relajarse no es lo mismo que Meditar; sin embargo, es muy común que se los confunda. La relajación busca entrar en un estado de soltura muscular total mientras que la Meditación persigue entrar en un estado de consciencia solitaria, personal, y sin embargo atenta. Un atleta se relaja, una persona que busca su desarrollo espiritual Medita. Para ambos estados existen técnicas específicas, pero hay una constante en todas ellas: para Meditar es preciso relajarse. Por lo tanto, para aquel que desea incursionar o avanzar en el camino del autoconocimiento a través de la Meditación, especialmente aquellos que estudiamos y practicamos el Budismo, es imprescindible aprender a relajarse antes de emprender la parte pedregosa del camino, cual es la Meditación.


Existen muchas maneras de relajarse, muchas de las cuales hacen énfasis en posturas específicas (la del loto o la yacente, por ejemplo), otras enfatizan el manejo de la respiración, y las hay que hasta usan artilugios externos como somníferos. El Yoga es una ciencia muy antigua cuyo objetivo es la relajación del cuerpo y la sanidad del espíritu. Sea cual sea la que usemos, todas persiguen influir en el sistema muscular para soltarlo, hacerlo dormir. El dormir leve es una forma muy parecida a la relajación, mientras que el dormir profundo se asemeja mucho a la Meditación. En las disciplinas tántricas incluso se usa el sexo como instrumento de relajación. No existe una única manera de relajarse; la que uno practique se la dicta su propia conveniencia y su propia experiencia.

Personalmente, me relajo de la siguiente manera: tendido de espaldas, mantengo una respiración regular aunque más profunda por unos 5 minutos, una respiración controlada. Luego, con los pulmones a medio llenar, dejo de respirar. No retengo la respiración sino dejo de respirar. Me olvido del acto reflejo de respirar y suelto mi mente haciendo que se desconecte de los estímulos del medio. A poco noto que desciendo en un pozo, cada vez más negro y profundo, y me invade un estado de somnolencia muy agradable y gratificante. Es como una caída, un viaje, un levitar. Los estímulos externos dejan de actuar sobre mí, dejo de escuchar ruidos o sentir contactos, y floto como si ya no tuviera cuerpo. En ese estado de flotación, y sin que sea voluntaria recupero la respiración pero en forma muy leve, casi sin que se note.

La mayoría de las veces caigo en un estado de somnolencia letárgica tan profunda que me dura horas, en las cuales sólo experimento el vacío, un enorme vacío en el que me acerco a lo que podría llamar el centro de mi Yo. Mis músculos están muertos, totalmente sueltos, mi respiración casi paralizada, y mi mente entra en un estado de alerta consciente interna muy diferente a la alerta externa que uno mantiene cuando se dice estar en vigilia y pendiente de todo lo que pasa. En esos momentos siento que soy, simplemente soy, pero lo siento en forma intuitiva, no consciente. En otras ocasiones he sentido que me desprendo de mi cuerpo y salgo a volar. Miro hacia abajo y me veo tendido, vuelo y traspaso paredes y salgo a la interperie y me elevo hacia el firmamento y me pierdo en el infinito. Este segundo efecto lo gozo frecuentemente después de hacer el amor con mi amada, después de esos orgasmos que ella me regala, y es muy hermoso y gratificante mirar ambos cuerpos desnudos, tendidos, y mirar la cara de mi mujer mientras me vigila. Las primeras veces hasta me reí cuando regresé y me topé con su cara de preocupación y hasta de susto de mi amada, que me decía que yo había dejado de respirar por varios minutos; ahora, parece que se acostumbró a que me desprenda de su lado y salga a vagar solo por el universo, y se limita a mirarme y a esperar a que regrese.

Pese a lo parecido que podría ser ese estado con el de la Meditación, no lo es todavía. Lo único que puedo decir es que ya conozco el camino y entré por el sendero correcto. Me conozco cada vez más y mejor pero aún no me conozco plenamente. De todas maneras, sólo el relajarme es un premio y es el camino para llegar a Meditar.

Aprender a relajarme es uno de los premios de haber abrazado el Budismo y sus enfoques y técnicas.


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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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