Las trampas de la mente: el sacrificio – Reflexiones de Mariano Merino

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Vivimos en la cultura del sacrificio, ignorando la ley natural que nos orilla a ser felices. Los que nos condicionan han elevado el sacrificio a la categoría de un valor para dominarnos mejor. En lugar de amor ofrecen sacrificio y piden que lo agradezcamos. Jesucristo se “sacrificó”por nosotros, una madre dice a sus hijos “Me sacrifiqué por tí”, la Patria avanza por “el sacrificio” de sus hijos, incluso de sus vidas. Nos “sacrificamos” regalando en lugar de disfrutar del acto de dar. Miramos el esfuerzo necesario como un sacrificio, ignorando de que en esta vida nada es por nada y que esa es una ley natural. Todos esos sacrificios son mentiras morbosas.  Eso no es verdad, nadie se sacrifica por nadie. Nadie lo pide. No existe hijo que le diga a su madre “No tengas una vida propia; sacrifica la tuya para que yo viva”. Todos los que dicen sacrificarse por otro, en realidad están viviendo la vida que ellos mismos eligieron o les fué impuesta porque no fueron capaces de diseñar la propia, pero proyectan su insatisfacción y su incapacidad. Fueron obedientes y lo están pagando, y quieren traspasar la factura. No existe el sacrificio en sí mismo; lo que existen son estilos, matices, maneras de vivir la vida que pueden o no coincidir con la que se esperaba vivir. La niña rica que vive con su amado pobre no se está sacrificando; vive su amor a su manera. Eso no es sacrificio; eso es vivir simplemente.

No te sacrifiques, nadie te lo pide. El Universo no te pide sacrificarte, te pide vivir. Vive lo más parecido a lo que siempre quisiste vivir. Y sobretodo, vive feliz, que todo aquello que dices “es tu sacrificio” en realidad es tu Ego, son las cosas que quisiste tener y no tuviste. Reinventa tu vida y la manera como la miras. ¿Acaso tu hijo se sacrifica cuando te regala una sonrisa?

No te ciegues diciendo que te sacrificas porque esa es una mentira, es una trampa de la mente. Y las trampas de la mente son generadas por el Ego. Este actúa así esperando algo en cambio. El que ama no espera nada, sólo da. El que ama está tan colmado de amor que le sobra para darlo; nadie da lo que no tiene. El que ama vive de verdad: un rayo de sol le es más valioso que una joya o una posición. ¿Acaso el sol se sacrifica regalándonos su calor?


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1 comentario

Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

Una respuesta a “Las trampas de la mente: el sacrificio – Reflexiones de Mariano Merino

  1. llarod

    Totalmente de acuerdo cuando no aceptamos nuestra realidad cuando no nos rendimos al tao, a la vida, cuando no apreciamos las experiencias que nos ofrece entonces sentimos que nos sacrificamos por que vamos en contra de lo que deseamos, de lo que nos causa apego. Mas alla vamos encontra de lo que otros esperan de nosotros. Como el ejemplo de la nina rica que das, ella dice que se sacrifica por que el mundo los condicionamientos sociales las programaciones del ego dice que ella se supone que este con gente de su clase si importar lo que sienta. Entonces para reflejarse grandiosa cuando realmente se siente diminuta frente a la precion social dice me estoy sacrificando y no dice asi soy feliz aceptando el amor totalmente sin importar el empaque en que venga aquel que me inspira a depositarlo en el.

    Muy bueno gracias….Namaste!

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