Se ama con el corazón, se quiere con la mente – Reflexiones de Mariano Merino

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El amor es un sentimiento inmanente, eterno. No nace, simplemente es, forma parte del ser. Lo traemos cuando nacemos y lo desarrollamos o ahogamos mientras vivimos. Los niños nacen llenos de amor, los adultos lo vamos cambiando por el querer, que no es lo mismo. Por su naturaleza abarcadora y su incapacidad de cálculo y su poder, el amor es la presa preferida del Ego, el que recurre a mil estratagemas para ahogarlo y reorientarlo hacia sus oscuros designios. El amor lo llevamos en el corazón y lo desarrollamos con la vida propia y lo ahogamos con la vida ajena. Si eres capaz de luchar y desobedecer al Ego, sentirás el influjo y el poder del amor en tu corazón. Nada te evitará sentirlo por la vida, por tus semejantes, por la naturaleza. Si obedeces al Ego y te doblegas a sus dictados, el amor se transformará en cálculo, en compromiso, en un componente más de las mil transacciones a que el Ego nos obliga.

Se ama con el corazón; se quiere con la mente. Se ama a la naturaleza y todo lo que la forma; se quiere a una puesta de sol o a un bello paisaje o a una bella mujer o un apuesto hombre. El amor es puro e incondicional, el querer obedece a condiciones. El amor es cristalino, el querer está contaminado por el condicionamiento, forma parte de nuestra obediencia. El querer forma parte del deseo, origen de todos nuestros sufrimientos.


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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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