Sincronicidades – Reflexiones de Mariano Merino

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¿Sabías que la probabilidad de morir atropellado en tu ciudad es alta% ? ¿Y que esa probabilidad aumenta si situamos el evento probable entre las 1130AM y las 1330PM? Ahora bien, si pensamos en Juan y en Pedro, y a ambos los atropellan en ese lapso horario, aunque sea a cientos de cuadras de distancia, diremos que fué una coincidencia. Fué el cumplimiento del comportamiento de un fenómeno probable. Pero, si Juan se acuerda de Pedro y lo llama por teléfono a la misma hora en que Pedro pensaba en Juan, siendo que ambos habían dejado de verse hace 23 anos, ya no diremos que se trata de una coincidencia sino de una sincronicidad. Es decir, que ha sucedido un comportamiento muy improbable.

¿Son muy comunes las sincronicidades? Más de lo que se piensa. A todos nos ha sucedido alguna vez, a unos más que a otros. Se habla de que es un fenómeno para-normal. Nadie se atreve a negarlo, ni el más recalcitrante defensor de la lógica cartesiana y de la matemática pitagórica. Ya nadie niega de que esa declaración de que la vida es una cadena de sucesos unidos por la Ley de la Causalidad es un derroche de imaginación. Al parecer, en esta vida más sucede lo improbable que lo probable. ¿Cuál era la probabilidad de que sucediera un evento como el 11 y el ataque a las torres gemelas? La verdad es que, si alguien lo hubiera calculado, le hubiera asignado una probabilidad casi cero (0)… y sin embargo sucedió. ¿Y las crisis económicas? En esas crisis  terminan pobres hasta los más expertos especialistas financieros. Y así, en todo orden de cosas.


Sincronicidad. ¿Qué es ese raro aunque común fenómeno? Los matemáticos tratan de diseñar las matemáticas de lo improbable, es decir, las que expliquen lo metaprobable. ¿Lo lograrán? Ojala, porque sería una herramienta formidable, pero es poco probable que lo logren, porque el fenómeno no pertenece a este mundo. No es un fenómeno que nazca en la mente sino en la consciencia. Para calcular probabilidades hay que calcular, pensar, relacionar, y ese es el trabajo de la mente; para detectar sincronicidades, hay que sentir, es trabajo del corazón.

El Budismo Zen tiene una explicación, que si fuera reconocida e investigada por la ciencia, nos acercaría a una explicación de ese fenómeno extrano. El Budismo divide lo cognoscitivo en 3 planos, reservando para la mente el más superficial. En este plano es que se entretejen los adelantos científicos, ya sea por intercambio amistoso de información o ya sea por desarrollo de la información ajena absorbida. Ya lo dijo una vez Einstein: si yo no hubiera escrito la Ley de la Relatividad, no hubieran pasado 2 anos y alguien lo hubiera hecho. Es el plano consciente, en el que flotamos todos.

Un segundo plano lo constituye el inconsciente colectivo, que es una especie de “sopa” de ideas en la que todos nos juntamos y a la cual accedemos de manera también inconsciente. Normalmente accedemos a ella cuando dormimos. En esa sopa todos nos parecemos, todos tenemos a nuestra disposición todas las ideas de la naturaleza, todos podemos acceder a ellas y traerlas al mundo consciente. ¿Por qué no lo hacemos? Porque solamente algunos saben cómo hacerlo ya que cada idea obedece a cierto patrón. Así, un físico atómico traerá ideas de su especialidad, y un peluquero de la suya.

¿Existe ese plano inconsciente colectivo? Claro que existe. Es la única manera de explicarse el por qué muchas ideas grandiosas se nos vienen a la cabeza mientras dormimos. La mayoría de los grandes descubrimientos se han sucedido en momentos en que nuestra mente estaba lejos del problema o estaba durmiendo. ¡Eureka! Es el mismo concepto que Platón llamó “La Caverna”.

Finalmente, existe el inconsciente universal, en el cual todos somos uno. Allí no existen las ideas sino LA IDEA. En ese plano formamos parte de Dios y somos Dios. A ese plano acceden muy contados humanos, a través del proceso de Iluminación. Los grandes Maestros, como Buda, Khrisna, Jesus, Mahoma, llegaron a ese nivel.  Allí no encontramos sabios llenos de conocimientos sino llenos de sabiduría. Toda la naturaleza ES ese plano, y nosotros como humanos debemos reconocer que no somos hermanos sino somos UNO simplemente.

Si se piensa en la validez de un modelo como el Budista, es más fácil explicarse el fenómeno de las sincronicidades. En el caso de Juan y Pedro, por razones desconocidas aún, ambos estuvieron buceando en esa misma sopa y se encontraron, y por eso nació la necesidad de contactarse en el plano consciente. ¿Es susceptible de explicarse simbólicamente este fenómeno? ¿Podemos asignarle símbolos matemáticos? Es imposible, porque estamos hablando del espíritu. Y el espíritu es inasible.


Foto: pintura sobre porcelana de la artista argentina Cecilia Zaietz(http://pinturaenporcelana.com)

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2 comentarios

Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

2 Respuestas a “Sincronicidades – Reflexiones de Mariano Merino

  1. Muchisimas gracias por hacerme el honor de que expongas un plato mio que he pintado sobre porcelana, este plato ha nacido de la sincronicidad de haberme reencontrado con el amor de mi vida y a partir de ello comenzar a vivir con libertad y todo gracias al universo que nos da cabida y nos permite vivir en esa libertad y con inseguridad.

    Gracias
    Cecilia Zaietz

  2. Felicidades Mariano por estas grandes reflexiones y a Cecilia por tu pieza de porcelana, bella!

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