Las consciencias se entrelazan – Reflexiones de Mariano Merino

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¿Somos entes diversos, incomunicados, libres, con libre albedrío? Según la lógica judeo-cristiana occidental, así somos. Y usando esa libertad individual, interactuamos entre nosotros usando los sentidos (vista, olfato, sonidos, etc.). No existe otra manera de comunicarnos. Pero hoy existen muchas evidencias de que no es la lógica newtoniana la que nos rige sino la cuántica. Algunos ejemplos inexplicables a primera vista nos podrán indicar que el mundo no es tan simple como lo creemos:


Juan y Anita son 2 mellizos univitelinos, que fueron separados en su niñez. Durante muchos años vivieron a más de 3.000 kms. de distancia y no hubo comunicación alguna entre ellos. De hecho, ninguno de los dos sospechaba de tener un hermano. Pero cuando a Juan le dolía la cabeza… también le ocurría lo mismo a Anita. Cuando Juan tenía algún accidente (se subió a un arbol y se cayó desde unos 4 ms.), Anita era presa de una inexplicable angustia, y hasta sufría los dolores de la caída. Ambos fueron operados de apéndice el mismo día. ¿Son coincidencias? La Ley de las Probabilidades lo niega. Son hechos reales, concretos, de causa desconocida. Son eventos del mundo cuántico, en el que realmente vivimos.

Usted piensa intensamente en alguna persona distante, por cualquier razón, y de pronto suena el teléfono… y es esa persona la que llama. Hacía meses que no hablaban.  ¿Nuevamente, son coincidencias? Nuevamente los nonios van en contra y es muy poco probable que lo sean.

Quizás pudiera calificarse de coincidencia lo siguiente: las partículas subatómicas tienen una interesante propiedad: pueden estar en más de un lugar… al mismo tiempo. Su desplazamiento es instantáneo y esto rompe la Ley de la Relatividad que establece como velocidad máxima la de la luz. Y cuando una de las partículas recibe un estímulo eléctrico o de otro tipo, la otra partícula vibra aunque esté en las antípodas de este universo infinito. El fenómeno es simultáneo. ¿Coincidencias?

Los equipos generadores de números aleatorios deberían trabajar de manera independiente del observador. Son máquinas programadas para emitir, al azar, un número con cierta cadencia preestablecida. Por ejemplo unos (1) y ceros (0). Según la Ley de las Probabilidades, y luego de miles de emisiones, la proporción entre ambos dígitos debería estar pareja (50% para cada uno). Sin embargo, si muchas personas, miles de personas, se concentran en la máquina y mentalmente envían mensajes a favor del uno (1)… el generador rompe las probabilidades y comienzan a aparecer más unos (1) que ceros (0). La mente influye sobre la máquina. ¿Coincidencia de que justo en ese momento se rompiera la aleatoriedad? ¿Se hubiera roto si nadie pensara en la máquina?

La causa de estos fenómenos es desconocida para la ciencia occidental. Los tienen archivados en la gaveta de lo inexplicable… o simplemente no los consideran válidos y los clasifican como anomalías. Los cultores de la ciencia (sacerdotes del Siglo 21) se niegan a reconocer que el fenómeno existe. Pero porfiadamente existe, ahí está, incluso para que experimentemos. El Budismo Zen habla del entrelazamiento de todo. Somos uno en cuanto al Yo-personalidad pero somos todos en cuanto al Yo-trascendente. Somos capaces de influir en las demás personas, incluso en la materia, cuando aplicamos la mente en esa dirección. Se ha comprobado en máquinas, y en la disposición cristalina del agua.

Nosotros creamos la realidad en cuanto a Yo-personalidad en nuestra relación con el universo. Somos capaces de crear, por ejemplo, un buen día, en el ámbito de lo particular. Pero en la esfera de lo general es el Yo-trascendente el que impera, y ahí estamos todos unidos, todos relacionados. Somos uno. Juan y Anita tenían su vida, cada uno por su lado, pero su nacimiento los marcó porque su conciencia nace y opera en la esfera trascendente, y son las conciencias las que se entrelazan, no los cuerpos. Por eso, en lo trascendente (salud, sentimientos, e incluso emociones) actúan como si fueran uno. Que lo son. Y lo mismo para todos esos otros fenómenos que a veces llamamos sincronicidades.

Las consciencias se entrelazan. Somos, definitivamente, uno.


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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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