Soy una ladrona de luz: ¡hay tanta…! – Entrevista a Marianne Costa, escritora (Víctor M. Amela, 040405)

marianneyjodorowskyMarianne Costa y Alejandro Jodorowsky

Tengo 37 años, soy de familia corsa y vivo en París. Soy escritora, actriz, traductora, poeta, psicomaga, tarotóloga y cuidadora de gatos. ¿Estado civil? Musa: vivo con Alejandro Jodorowsky, no tengo hijos. ¿Política? Soy guerrera de la conciencia. Creo en el dios interior, en el milagro permanente del ser. He ido dándome belleza y otros dones.

-Su apellido, Costa…

-Es el apellido más mediterráneo posible. ¡Es el Smith del Mediterráneo! Sí: yo soy mediterránea.

-Y escritora.

-¡Grafómana desde los 11 años! A esa edad comencé a escribir un diario, y ya no he parado jamás de escribir.

-¿Qué pasó cuando tenía 11 años?

-Murió mi abuela, que era todo mi mundo. Ahí acabó la niña y empezó mi vida consciente: entendí que debía tomar su sitio.

-¿Convertirse en su abuela?

-¡Por eso estoy con el abuelito Alejandro Jodorowsky y hago de abuelita de sus hijos…!

-¿No tenía usted padres?

-Sí…, pero ausentes: llevaban una vida bohemia, de fiesta en fiesta, yendo a corridas de toros, divirtiéndose como adolescentes… Mis abuelos fueron mi referente sólido.

-Bueno, podría haber sido peor…

-Yo llenaba mi tiempo ideando idiomas extraños, alfabetos inventados…

-¿Y eso?

-Es que un tío bisabuelo era canónigo y tenía un libro increíble, un Magnificat de la Virgen María, ¡en 180 lenguas! Aquel libro constituyó para mí una revelación.

-¿Una revelación de qué?

-De que el mundo no era sólo el mío, sino que en el mundo se solapan una infinidad de mundos. Y de que puedes acceder a ellos: basta con saber conectar.

-En aquel caso, con saber idiomas.

-Descodificar, descifrar el código, interpretar la diversidad de mensajes del mundo… Leer el mundo, ¡interpretarlo!

-Traducirlo.

-¡Soy traductora, de hecho…! El embrujo de aquel libro mágico despertó mi facilidad para aprender lenguas. Hoy veo en cada lengua palabras intraducibles: ésas son las que desvelan el alma del pueblo que las habla.

-¿Por ejemplo?

-Pues en español la palabra ansia: expresa una mezcla de deseo y angustia… ¡intraducible! En serbocroata, por ejemplo, ceznja, mezcla de deseo y nostalgia: intraducible.

-Me habla de “leer el mundo”. ¿Cómo?

-Empezando por ti mismo: como hace el arqueólogo, puedes ir desenterrando tesoros que yacen en tus estratos más profundos, ir exhumándolos con un cepillito de dentista…

-¿Eso hace el escritor, el poeta?

-Sí. No inventa: ¡desvela! Todo está dentro de ti. Sólo hay que ir a buscarlo.

-Eso puede dar miedo…

-El artista es el guerrero que osa bailar con su miedo. ¿Ha probado a caminar con los ojos cerrados? Es un modesto ejercicio para aprender a caminar sobre el propio miedo.

-Actriz, cantante, escritora, traductora… ¿Por qué tantas cosas?

-¡Lo que sea… para no tener jefe, ja, ja…! Estoy llena de vacío esencial, y cuando veo algo admirable en otros, ¡lo robo para mí! Soy una ladrona de luz, una vampira de luz.

-¿Qué busca?

-No busco: yo me preparo para que lo que me busca pueda encontrarme.

-¿Y qué es lo que le busca?

-La luz de mi sol, mi sol interior. Me preparo para que esa luz pueda reflejarse bien en mi luna, que es la personalidad.

-Celeste metáfora.

-Y de Alejandro he aprendido la alegría de vivir en el ser, la capacidad de ser útil. Yo, antes, pecaba: yo, antes…, quería morir.

-¿Morir? ¿Qué le pasaba, Marianne?

-Creo que la humanidad está poseída por fantasías de muerte…, porque trasluce la agonía del patriarcado, que está moribundo.

-¿Sí?

-Sí. ¡Y morirá! Y emergerá luego algo nuevo, un nuevo ser humano: el andrógino.

-Ah… ¿Seremos hermafroditas?

-¿Y cómo será la pareja en ese momento?

-Toda pareja es creativa, se forma para crear algo. Y esa pareja ya no estará volcada sólo en procrear, en parir hijos: ¡parirá conciencia! En forma de arte, poesía, conocimiento, salud, sanación…, de algo nuevo.

-Aquí me habla ya la psicomaga…

-Yo rezo al universo, a mi inconsciente, y me ayuda. ¡Tu inconsciente es un océano de autoayuda inagotable!: déjale ayudarte.

-Están de moda los libros de autoayuda…

-Porque nos venden la ilusión de que el mundo será como tú quieras que sea… y nos ilusionamos con eso porque aún estamos pasando la fase del adolescente entusiasta.

-¿Y qué debo hacer para pasar a adulto?

-¡Entender que el mundo es como quiere ser él…, y que tú puedes danzar con el mundo! Hay una palabra serbia, intraducible, que expresa esto: es sabur, que significa “capacidad de estar contento con lo que es”.

-Bien, pero si el mundo me aplasta, ¿qué?

-Baila. Si dios no te da algo, ¡dátelo tú! De niña yo pensaba que era fea… hasta que me dije “¡basta!”, y me fui dando belleza y otros dones. Date dones, roba luz…, ¡hay tanta…!

-¿En qué le ayuda para todo eso el tarot?

-Leer me salvó la vida. Muchos libros son mis amigos. Y el tarot es un libro, y sagrado: es la columna vertebral simbólica deOccidente. Es, de hecho, un lenguaje.Yel inconsciente dialoga bien en ese lenguaje de imágenes.

-¿Puede el tarot anticiparme el futuro?

-No, porque eso que llamas futuro… no existe: es sólo un infinito de posibilidades.

-Tantas como infinitas…

-¡Para el adulto, sí!: nada está escrito. Escribís entre el mundo y tú, bailando. Y por eso soy optimista: sólo cuando se extinga la humanidad seré pesimista…, pero no antes.


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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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