La distinción entre inteligencia humana e inteligencia artificial es una trampa – Entrevista a Murray Campbell, especialista en inteligencia artificial, padre de Deep Blue (Lluis Amiguet, 130606)

murray

– Hemos avanzado mucho desde que su Deep Blue dio jaque mate a Kasparov?

– Hemos logrado avances incrementales en inteligencia artificial, pero no cambios de paradigma.

– ¿Puede ser más específico?

– Nuestros procesadores han aumentado y aumentan su velocidad de procesamiento exponencialmente, es cierto, pero eso no significa que sus habilidades también lo hagan.

– ¿Por qué no?

– Fijémonos en la traducción automática: los ordenadores pueden auxiliar a un traductor humano y mejoran su productividad significativamente, pero no lo sustituyen. Lo mismo sucede con los correctores automáticos de cualquier procesador de textos.

– A mí ya me parece mucho.

– La verdad es que no hemos avanzado tanto como creíamos cuando nuestro Deep Blue derrotó a Kasparov en 1997. En cambio, hemos reflexionado sobre qué es inteligencia.

– ¿Y…?

– El ajedrez no requiere inteligencia. Si me permite citar al neurocientífico Dennet…

– Fue huésped en esta página.

– Pues Dennet, al saber que nuestro Deep Blue había ganado, dijo: “Hasta ahora creía que el ajedrez requería inteligencia”.

– ¿Y usted qué piensa?

– El hecho de que Deep Blue derrotara a Kasparov no demuestra que Deep Blue fuera más inteligente que Kasparov, lo que prueba es que el ajedrez no requiere inteligencia.

– No sé si le sigo.

– En cualquier momento, Kasparov, harto de perder, podía levantarse y desconectar a Deep Blue. ¡Eso sí es inteligencia real!

– Eso es trampa.

– La distinción entre inteligencia humana e inteligencia artificial, como dice Dennet, es una trampa. A ver, fíjese en su muñeca izquierda: ¿qué ve?

– Un reloj de los baratos.

– Ese reloj estructura su mente y define su pensamiento. Lo ha llevado usted toda su vida y dígame: ¿es su inteligencia ya estructurada por el reloj exclusivamente humana?

– Supongo que he aprehendido el reloj y ya marca todas mis horas aunque me lo quite.

– Nuestra mente humana ya no lo es tanto, porque es una inteligencia complementada siempre con innumerables prótesis: ese casete con que graba es una prótesis de su memoria; el ordenador con que la escribirá es otra prótesis de su mente y la entrevista en sí quedará escrita para que sus lectores puedan releerla si quieren: será otra prótesis mental.

– Soy incapaz de reproducirla de memoria.

– Como ve, la línea que separa mente humana e inteligencia artificial es muy difusa.

– Sin utensilio no hay ser humano.

– Por eso no es tan relevante saber hasta dónde va a llegar la máquina, porque la máquina somos nosotros y en realidad nuestra inteligencia y la artificial ya no se distinguen.

– ¿Nadie cree que la máquina nos vencerá?

– Aquí debo citar a Ray Kurzweil: Ray asegura que nos acercamos a toda velocidad al “momento metamórfico” en que los ordenadores superarán a la mente humana…

– ¿Cuándo?

– Él dice que en muy pocos años, porque la velocidad de procesamiento de datos en los ordenadores crece exponencialmente mientras que la de nuestros cerebros, no.

– Inquietante.

– Irrelevante. Kurzweil cree que el mero incremento de velocidad comportará un cambio paradigmático y yo no estoy tan seguro.

– Más no significa mejor.

– Lo que importa realmente es la fusión de inteligencia humana e inteligencia artificial. Por ejemplo, en ajedrez, Deep Blue es buenísimo en táctica: no se le escapa una probabilidad de las próximas cuatro o cinco jugadas, pero el jugador humano es mucho mejor en estrategia al calcular el conjunto de lo que será la partida.

– Deberían cooperar.

– Lo fundamental es que si Kasparov y Deep Blue juegan juntos, nadie les gana.

– ¿Y hoy jugamos juntos?

– En traducción automática es obvio, igual que en casi todas las facetas de la vida humana: la inteligencia artificial y la humana son complementarias, pero no puede sustituirse una por la otra, más bien acaban fusionándose. Ése no es sólo el futuro, ya es el presente. La inteligencia artificial solita no descubre petróleo, pero hoy analiza extracciones con enorme eficacia para los ingenieros.

– ¿Por qué la máquina no va más lejos?

– Porque lo que es fácil para el ordenador es difícil para nosotros y al revés. Para la máquina, jugar al ajedrez es mucho más fácil que juzgar un estado de ánimo. Todo lo que implica percepción es enormemente difícil para una máquina y muy fácil para nosotros.

– ¿Aprenderán las máquinas a aprender?

– Ésa era la esperanza sobre la que se basaba toda la investigación en inteligencia artificial y seguimos insistiendo en ello.

– ¿Cómo?

– Bueno, el ajedrez no es el principal problema de la humanidad ahora mismo.

– Me temo que no.

– Por eso, la línea que seguimos es enseñar al ordenador a jugar juegos nuevos. Le damos unas reglas y vamos intentando que aprenda a jugar… Por ahí van los tiros.

– No parece muy espectacular.

– Además, tratamos de que un ordenador vea un filme y se entere de quién sale en él, por ejemplo, y de qué secuencias están rodadas en exterior, cuáles en una habitación…

– Se llevan el ordenador al cine.

– Si logramos que la máquina vea una película y se entere de lo que ve, sería un avance gigantesco para el análisis de datos.


Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s