CURSILLO DE MEDITACION PARA LA VIDA DIARIA – Sesión 2: Relajarse – Mariano Merino

relajacion_meditacionLa primera etapa para meditar es relajarse. No nos interesan los antecedentes biológicos de la relajación muscular y mental sino el mecanismo somático, el cómo relajarse. Sin relajación no hay Meditación, por lo tanto es imprescindible aprender a hacerlo.

Hay muchas maneras de relajarse, pero todas llevan a un fin: soltar los músculos hasta que se sienta una somnolencia agradable, hasta que el cuerpo parezca flotar, hasta que lleguemos al punto inmediatamente anterior al dormirnos. En ese estado, gozaremos de un apacible descanso y nuestra mente estará presta a anular cualquier pensamiento porque el pensar nos aleja de ese estado. Lo agradable del relajamiento crea las condiciones para su sostenimiento. Al comienzo cuesta soltarse, pero es muy fácil llegar al estado de relajamiento total así que antes de una semana estarás disfrutando del mismo.

¿Cómo se hace? Inicialmente, la postura es vital. Cuando hayas adquirido práctica, podrás relajarte incluso estando de pie. La mejor postura en esta etapa es acostado decúbito dorsal (de espaldas) en el suelo, sobre una alfombra, en todo caso sobre una superficie regular y dura. Eviten los almohadones blandos, que más agotan los músculos que los sueltan.

Acuéstense de espaldas, luz mediana y lejos de que incida en los ojos, ojos cerrados, ojala un ambiente musical acorde (música de Enya, Kitaro, Vangelis, y similares), eviten las interferencias externas (hijos, pareja, empleadas, etc.) y comiencen la siguiente secuencia: visualicen los dedos de los pies y flexiónenlos lo más que puedan, y luego suéltenlos. Perciban como se relajan. Háganlo unas 3 veces hasta que noten que los dominan. Luego doblen el empeine del pie y hagan la misma operación. Luego, doblen los tobillos y lo mismo. Y así sigan tensando y soltando todos los grupos musculares hasta llegar al cuero cabelludo, sobre el que harán la misma operación. No perdonen ningún grupo: sus músculos genitales, los ojos, todo.

Con esa rutina notarán desde el primer momento que les entra un sopor, un soltarse, comenzarán a relajarse. Después de una semana de repetirlo, lograrán llegar al estado de relajación que les permitirá pasar a la segunda etapa, el mu-shin.

¿Cuándo hacerlo? Ustedes eligen sus horarios. Cada cual tiene su tirmo y debe acomodarse a el. Si luchan contra su ritmo, éste luchará contra ustedes y ganará, se los aseguro.

¿Siempre será así? No. Cuando hayan adquirido la capacidad de relajarse podrán hacerlo las veces que quieran y donde y cuando quieras. Incluso podrás hacerlo de pie, mientras esperas en una fila. Será como instalar un switch en tu mente, y podrás apagarla y encenderla cuando quieras, y tu cuerpo le obedecerá. Pero de eso hablaremos más adelante.

Ahora… ¡a practicar!

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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