El futuro existe; hay que construirlo – Reflexiones de Mariano Merino

futuro¿Qué es el futuro? Hay muchas maneras de definirlo, entre los dos extremos de la simbología: desde el ámbito de la mecánica cuántica hasta el ámbito de la poesía. Nos quedamos en las cercanías del primero. Para la mecánica cuántica, y a partir de un punto en el presente (hoy, ahora, en este momento), se nos presentan infinitas posibilidades por delante de que ocurran ciertas cosas, y cada una de ellas está asociada a una probabilidad de ocurrencia. Por ejemplo, podemos pensar en comprar una casa, con un 90% de probabilidades de ocurrencia (porque tenemos el dinero). Si nada sucede, ese futuro ocurrirá. ¿Qué puede suceder? Que aparezca una enfermedad y ese dinero se destine a ella. En ese caso, estaremos trabajando con 2 posibilidades, y la ocurrencia final será la combinación de ambas probabilidades. Nuestro futuro, por lo tanto, es una combinación de posibilidades asociada a probabilidades de ocurrencia. No es algo que no existe; el futuro existe, es real, en la medida de que lo manejamos probabilísticamente.

¿Significa que no debemos preocuparnos de él? No. Esa es una falsa posición que nos encamina por un sendero equivocado.

Hay una máxima en budismo, que dice que el futuro no existe; su derivado es que, por lo tanto, no deberíamos preocuparnos de él. Esto nos hace caer en la resignación y nos predispone a esperar lo que venga, en una actitud casi indiferente y hasta sombría. Pero es un error: el futuro que no existe es aquel como categoría conceptual, como ente, como “algo” que aún no sucede; es el equivalente a los horizontes de ocurrencia en mecánica cuántica (tenemos infinitas posibilidades de que algo pase en el futuro, y cada una está asociada a una probabilidad) cuando no están definidos. Ese futuro no existe en el sentido de que aún no hemos elegido el horizonte que queremos y por el cual vamos a luchar. Pero si hemos elegido el futuro que deseamos, sea cual fuere (vivir con el hombre o la mujer amada, triunfar en un negocio, comprar una casa, hacer un viaje), ese futuro es tan real como el aquí y ahora dentro del abanico de las altas probabilidades de ocurrencia asociadas a él. Fuera de ese abanico, es meramente un sueño.

Por lo tanto, no seas indiferente ni te resignes: el futuro, tu futuro, existe. Lucha por el. No podrás disfrutarlo viviéndolo (porque aún no está) pero sí podrás disfrutar planéandolo y construyéndolo. El futuro consciente existe; esa es la clave, estar conscientes de que es posible, es construible. Y cuando lo estés construyendo, verás que el Universo te ayuda y harás que llegue a ti y se transforme en presente.

 

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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