La Cumbre climática de Copenhague: la gran hipocresía – Reflexiones de Mariano Merino

La Cumbre de Copenhaguen lleva un par de días y ya están apareciendo las primeras fisuras en las posiciones norte-sur. El Norte, de los países que más polucionan e impactan negativamente en el clima, no quieren poner dinero (ya Alemania y otros quieren cargar a la ayuda el costo de la lucha contra el calentamiento global, lo que significa que las víctimas pagan los desastres de sus victimarios). El Sur, de los países que “sufren” peor los efectos del clima, no quieren poner el dedo en la llaga y adoptan posiciones de mendigos, alargando la mano. Las ONG´s, eternos intermediarios en estas trifulcas pero que en realidad obedecen los dictados de quienes les pagan los abultados sueldos, no quieren presionar por la verdadera solución. Al final, todos están de acuerdo en que el clima está cambiando, todos saben que es por acción humana, y nadie quiere solucionar el problema.

¿Cómo se podría salir adelante de esta hipocresía generalizada? Sin tanto bla bla, que para eso están los delegados a esa Cumbre, propongo lo siguiente:

a) El Norte y las ONG´s: déjense de eufemismos y llamen a los culpables por su nombre y apellido y métanlos en la carcel, confísquenles sus bienes; por último, fusílenlos. El planeta está en peligro ¿O no? Ahora bien ¿quiénes son los culpables? El clima no está cambiando por culpa de los elefantes y su medida diaria de mierda; está cambiando porque las grandes empresas (con nombre y dirección), o el montón de pequeñas empresas (con nombre y dirección), o la ignorancia y apatía de los gobiernos (con nombre y dirección) está contaminando al planeta. Sin embargo, tenemos nombres y direcciones y seguimos hablando de “países contaminadores”, “actividades contaminadoras”, “falta de normativa”, “norte y sur”, y otros eufemismos gelatinosos. Si quieren poner su cuota parte, ahí están los contaminadores, en sus propios países y sucursales, y tienen nombre y apellido y dirección. De una buena vez, hagan lo que tienen que hacer.

b) El Sur y sus miserias… y miserables: ustedes dejen de llorar y mendigar, que no sirven para otra cosa. ¿Quién mantiene vivas a las grandes empresas? ¿Sus coterráneos? ¿Los habitantes del Norte? No señores, ustedes saben que somos nosotros, los del Sur. Ellas viven porque nosotros les compramos; que si no lo hiciéramos, no funcionarían y no contaminarían. ¿No parece obvia la solución? Dejemos de comprarles y ya verán como corren a dejar en cero sus cuentas de CO2 y poluciones. Tanto el capitalismo como el “socialismo” no entienden más que a palos, y no son los gobiernos los que darán esos golpes, somos nosotros los ciudadanos, porque nuestros gobernantes están todo metidos en la Gran Marmaja. Son un plato apetecible para los del Norte porque son baratos.

La crisis climática se solucionaría en un dos por tres si los seres humanos nos atreviéramos a hablar claro, decir las cosas como son, y sobretodo, a actuar. Mientras tanto, seguiremos boqueando polvo y respirando agua para que unos cuantos, con nombre y dirección, sigan ganando y acumulando ganancias… y nuestros gobernantes sigan participando con las consabidas coimas.

La realidad es lo que es y no lo que parece. Y en virtud de esta gran verdad, se nos morirá el planeta.

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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