Un poco de matemáticas: ¿qué significa que vivimos en un mundo cuántico? – Reflexiones de Mariano Merino

En general, se dice que hay 2 maneras de mirar el mundo que nos rodea y la realidad: el punto de vista clásico y el punto de vista cuántico. La física clásica nos dice que el mundo es estable dentro de sus parámetros y por lo tanto cumple leyes que son o deberían ser inmutables, y descriptivas y predictivas de todo lo que sucede. Por ejemplo, una manzana es siempre una manzana y si la dejamos caer, cae hacia abajo. Nunca una manzana será una pera o una silla ni caerá para arriba. Física clásica.

¿En la física cuántica no será una manzana ni caerá para abajo? Exactamente! Aunque la física cuántica se preocupa de lo muy pequeño, podemos razonar de la siguiente manera, y esto nos ayudará a comprender este particular enfoque de la realidad y el mundo: ¿por qué decimos manzana, si no estamo seguros de que existe siquiera? ¿Por qué decimos cae, si ni siquiera sabemos qué es la gravedad o el movimiento?

La existencia de las cosas “reales” es un fenómeno mental, no real. Forman parte de nuestra realidad porque nosotros les damos existencia, no porque sean reales en si mismos. Piensen en lo siguiente: hay muchas personas que no distinguen los colores, lo ven todo en blanco y negro, por cierta enfermedad. ¿Tiene sentido para ellos que el cielo es azul? Simplemente no existe. Esa es la idea.

¿Y cómo podemos vivir en un mundo así? Muy fácil; incorporando a nuestra realidad un concepto que puede resultar perturbador: no somos reales, somos una red de probabilidades. Es decir, nuestros comportamientos, incluso nuestra existencia, se puede percibir en términos de probabilidades, de posibilidades de ser. Así, a la manzana y la caída le asignaremos una probabilidad muy cercana a la certeza, digamos 0,9999. Por eso es perceptible por nuestros sentidos. Mientras que al hecho de que a nuestro amigo Juan le haya crecido otro par de piernas en la noche le asignaremos una probabilidad casi nula, digamos un 0,000…0001.- Nuestros sentidos nunca percibirán esa nueva realidad de Juan mientras no se materialice y él no nos la venga a mostrar.

La realidad en el mundo de la física clásica tiene probabilidades muy cercanas a 1, por eso decimos que es un mundo real. Lo podemos tocar, oler, escuchar, ver. La realidad cuántica tiene probabilidades practicamente nulas, valor cero (0), no la podemos percibir. Pero existe: es la que nos permite comunicarnos en estos momentos a través del internet, o nos hace ver las últimas noticias en la TV.

Supongamos que somos una partícula muy pequeña y nos sumergimos de lleno en lo cuántico. ¿Qué beneficios tendremos? En primer lugar, no seremos sólo una partícula sino una partícula y una onda… al mismo tiempo. En segundo lugar, podremos ser ubicuos: estar en 2 partes al mismo tiempo, por lo menos. Imagínense: podremos tener 2 novias y atenderlas a ambas al mismo tiempo. Y nunca nos encontrarán porque ambos somos reales; no es uno que se esconde del otro. En tercer lugar, estaremos sujetos a otras leyes: ya no caeremos, ni subiremos, ni nada; sin embargo, nos moveremos. Cambiaremos, tendremos estados y situaciones distintas a cada instante.

¿Qué le sucede a nuestra realidad, entonces? Estará sujeta al estado cambiante de las cosas. Así es como sucede en la práctica. Piensen en Romualdo, el aspirante de Manuela, nuestra hija. Mientras estuvo lejos, ni lo conocíamos, su probabilidad de vibrar a nuestra misma frecuencia era practicamente nula (cero). Cuando supimos de su existencia, por rumores, su probabilidad para nosotros subió a 0,30.- Cuando Manuela nos dijo que lo amaba, subió a 0,70.- Y cuando él vino a presentarse y a contarnos sus pretenciones, subió a 0,95%.-

Así funcionamos en todo, no vivimos en un mundo de certezas, vivimos en un mundo de incertidumbres, en un mundo cuántico. No tenemos certeza de nada: el trabajo que existía al despertar, ya no existe. La pareja que durmió a nuestro lado, se fué. Los padres que amamos, se mueren en un accidente. ¿Qué es lo único que sabemos? Que percibimos nuestra realidad con una determinada probabilidad, nada más. Por eso podemos crearla.

Y por eso, también, vivimos en ambos mundos de la física, el clásico o real y el cuántico. Pero en realidad, son uno solo. Lo que sucede es que el real tiene una alta probabilidad de ocurrencia con relación a nosotros, nada más.

¿Y porque el mundo, en todas nuestras realidades, es el mismo? Porque así evolucionó en base a sus leyes propias. Por ejemplo, ¿hay alguna otra manera de crear una piedra sin juntar, amalgamar, acoplar, átomos de minerales? Lo mismo, ya en el plano cultural, ¿hay alguna otra manera de diseñar una silla para sentarse? Traten de encontrarla y no lo podrán, porque las leyes del “sentarse” son claras: desnivel, superficie, y capacidad de carga. Sin embargo, si diseñan una silla NO para sentarse sino para admirar, las formas que obtendrán son infinitas, porque las leyes del arte son también infinitas. Por eso el mundo es el mismo para todos, aunque las realidades sean distintas una de la otra.

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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