Diría que hay tres cosas importantes: conversar, conversar y conversar – Entrevista a Jorge Wagensberg, físico, biólogo (Pablo Correa, Ana Ochoa, elespectador.com, 170510)

Jorge Wagensberg no es un científico convencional. Tampoco un escritor fácil de encasillar. Es, para seguir con los ejemplos de biología que suele deslizar en sus textos, un anfibio que se mueve con igual destreza entre las aguas de la literatura y la tierra firme de la ciencia.

Como físico, ha publicado más de 100 artículos en revistas especializadas. Es profesor de la Universidad de Barcelona y dirige un grupo de biofísica. Como hombre de letras es editor desde 1983 de la exitosa colección de libros Metatemas de la editorial Tusquets. De su propia cosecha figuran títulos provocadores como Ideas para la imaginación impura, Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta? y más recientemente, libro que presentó este fin de semana en el Parque Explora de Medellín, Yo, lo superfluo y el error.

Por si fuera poco, Wagensberg recorre el mundo creando museos. Es fundador de CosmoCaixa, un referente de los museos de la ciencia en Barcelona. Su visita a Colombia escondía un doble propósito: presentar la novedad editorial y viajar a Valledupar para ofrecer algunas ideas de lo que podría ser un museo en tierras vallenatas, al estilo de Maloka o Parque Explora.

¿Por qué el título del libro, ‘Yo, lo superfluo y el error’?

El título inicial era Habitando la frontera, pero sonaba a película del oeste. Yo, lo superfluo y el error son tres palabras que representan los tres principios del método científico. La ciencia está hecha con un método que consiste en expulsar al yo para ser objetivo, decantar lo superfluo para comprender y en perseguir los errores para hacerla progresar.

¿Cuáles han sido los éxitos de la colección ‘Metatemas’?

Los dos primeros fueron de Schrödinger. Son libros de un científico que tiene la generosidad de hacer entender las ideas a personas que no son de esa disciplina. Metatemas es una colección que ha interesado a científicos, artistas y a poetas.

En esa aventura editorial han publicado varios libros suyos, ¿cuál lo satisface más?

El que estoy acabando, que es una reflexión sobre lo que tienen en común todas las ideas que consideramos fundamentales.

¿Cómo es esa anécdota en un restaurante junto al Premio Nobel León Max Lederman?

Estábamos en una comida y le hice una pregunta sobre el goce intelectual, título de uno de mis libros, para saber si lo había experimentado. Y no me dejó acabar la frase. Se adelantó y dijo: “It’s better tan sex”. Para él, comprender algo nuevo era superior a un orgasmo sexual.

¿Cuál puede ser el debate más candente de la ciencia hoy?

Creo que sigue siendo el darwinismo y la evolución biológica. La selección natural no sólo tiene consecuencias religiosas sino sociales y políticas.

¿A qué se refiere?

En materia religiosa creo que se puede ser científico y creyente si uno no interpreta linealmente los textos sagrados. Cuando el margen de interpretación es cero eso se llama fundamentalismo. Socialmente, hay que pensar que Darwin ha evolucionado, hoy se admite que la cooperación es tanto o más importante que la competencia. No se puede decir que sobrevive el más fuerte sobre el más débil, sino que sobrevive el más fuerte gracias al más débil.

¿Está desarrollando como físico alguna investigación?

Sí. Acaban de aceptar un artículo sobre el concepto de individualidad en la materia viva.

¿Qué plantea?

El problema que veo en los biólogos es que sólo existe el individuo o el no-individuo. Si les preguntas por un hormiguero dirán que es una colección de individuos con mucha relación interna. En este artículo pongo como una escala Richter de la individualidad.

¿Qué lugar ocupan los humanos en esa escala?

Estamos muy por debajo de un hormiguero, afortunadamente. Porque eso sería un totalitarismo. Las hormigas son fascistas. La frase de un hormiguero podría ser: la vida sólo vale la pena si es para incendiarla al servicio de una causa mayor. Cuando oyes esto a un humano sales corriendo.

¿En qué proyectos de museo está trabajando?

Estoy haciendo dos en México, uno en Chile, hice el de Pekín. También trabajo en un Museo del Bosque a 60km de Barcelona para acabar con la idea mala de lo que es un eco-museo.

¿Cómo se crea un museo?

Voy a Valledupar porque el gobernador vino a CoxmoCaxia y le gustó mucho. Lo que hacen los grandes museos es vender parte de sí mismos. Esos son museos sin alma. Nosotros lo que hacemos es que vamos al lugar, vemos los problemas y pensamos cuál es el museo que debemos inventar para aquel lugar. No se puede hacer un museo de Wikipedia.

¿Cómo enseñar la ciencia a los niños?

Diría que hay tres cosas importantes: conversar, conversar y conversar. Cosa que generalmente los padres incluso evitan. Un niño quiere compartir la realidad con los adultos.

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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