Hablemos en simple… Al final ¿qué diablos es el zen?

Muchos amigos me dicen que les llama la atención el zen y los conceptos que hay detrás de él. Pero que cuando leen acerca de su temática, quedan desconcertados por el lenguaje críptico y dificil conque los autores lo describen. Efectivamente, basta con entrar a algún texto de un difusor, desde los más señeros como el Dr. Suzuki hasta los más modernos cuyas salidas bordean la autoayuda, y nos encontraremos con gelatinas intelectuales difíciles de trasponer. Es una pena, porque si todo el mundo pensara como pensamos los del zen, otro mundo sería este. Trataré de explicar, en lenguaje simple, como para dummies, qué es finalmente el zen. Mejor dicho ¿qué diablos es el zen?

Primero, qué es. El zen se introdujo en China en el año 527, por las enseñanzas del monje Bodhidharma, octavo patriarca del budismo. Esto originó la escuela Dhayana o Ch`an, que luego los japoneses llamaron zen. El zen, como filosofía, nace de la conjunción del budismo con el taoismo y el confusionismo, que ya existían en China. Posteriormente se extendió de China a Japón, Corea y Vietnam, y luego a todo el mundo.

En cuanto a su esencia, el zen no es una religión pero nace del budismo. El budismo sí lo es. El zen es una filosofía de vida.

Segundo, qué busca. Muy simple: aumentar la calidad de vida del ser humano a través del desarrollo de la autoconciencia, que se maneja a nivel de uno de los tres componentes del ser, la mente. El resto es bla bla… que está destinado a aquellos que quieren profundizar en sus recovecos filosóficos. No es desdeñable ya que nos lleva al estado último que es la iluminación, pero en la humanidad no son muchos los que buscan ese estado; la gran mayoría sólo quiere vivir feliz. Seamos mejores, eso es zen.

Tercero, dónde actúa. El ser humano es un complejo formado por tres componentes, el cuerpo, la mente, el espíritu. En el portafolio de recursos existen algunos para cada componente: del cuerpo se encarga la gimnasia y la medicina (además de muchas de las disciplinas humanas y científicas), de la mente se encarga el zen, y del espíritu se encarga la religión y las creencias en general. Por lo tanto, el zen actúa en y sobre la mente. ¿Cómo? Usando mecanismos que permitan domarla de manera efectiva, como la meditación. ¿Por qué domarla? Porque la mente es rápida, incontrolable, parlanchina, prejuiciosa, y nos lleva por derroteros alejados de la paz interior y del desarrollo conciencial. Por ejemplo, las causas del estrés se generan en la mente y operan sobre el cuerpo.

En su tránsito por la vida, el ser humano puede clasificarse en tres estadios: niñez, juventud, madurez, y en estos estadios operan los recursos aludidos. No existe asignación etárea a estos estadios, pero para fines solamente didácticos una vida promedio de 60 años podríamos dividirla en tres: 0 a 20 años niñez, 20 a 40 años juventud, y 40 a 60 años madurez.  En la niñez nos preocupamos de un 100%  de nuestro componente cuerpo (corremos, saltamos, subimos árboles, hacemos deportes), quizás nos preocupamos por un 10% del componente mente (los estudios básicos y siguientes), y quizás un 20% del espíritu (lo místico no nos preocupa mucho). Es la etapa en que lo intangible no ocupa nuestro interés. En la juventud ya hemos crecido un poco, nos podemos preocupar de un 70% de  nuestro cuerpo (hacemos deporte, nos paseamos como gallitos mostrando la musculatura, nos gana la coquetería), de un 50% de  nuestra mente (básicamente dedicada a la instrucción en esta etapa) y de un 30% del espíritu (el cielo y el infierno nos son un poco indiferentes). En la madurez, ya nos ocupamos de un 40% de nuestro cuerpo (básicamente mantenimiento), de un 70% de nuestra mente (adquirimos la experiencia y la sistematizamos y traspasamos), y de un 80% de nuestro espíritu (ya nos preocupa el más allá y comenzamos a preparar el examen final). En esta materia cada caso es un caso, pero la idea general es esta. El zen consiste en trabajar la mente sin dejar de atender tanto al cuerpo como al espíritu. Vivir en equilibrio y armonía, las palabras preferidas en el zen.

Cuarto, qué beneficios trae el zen. Los que muestra la literatura y los testimonios: autoconciencia, paz interior, conexión con el todo (naturaleza y vida en general), concentración, claridad mental y emocional, calma y equilibrio duraderos. Pese a que no es su campo, el zen permite conectar con la espiritualidad de cada uno. Recordemos que el zen no es una religión, pero le abre la puerta a ese mundo y le permite desarrollar ese componente si lo desea.

Espero que esté claro. Por experiencia propia, zen es la mejor manera de vivir. Lo único que lamento es haberlo conocido tan tarde en este tránsito mundano pero…  nunca es tarde para comenzar.

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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