La Junta le hizo un favor (al despedirlo): Millard “Mickey” Drexler

Fue Steve Jobs quien anunció a Millard “Mickey” Drexler que sería despedido de Gap, compañía que Drexler había transformado en el curso de 19 años de una cadena minorista con US$400 millones en ingresos anuales y 450 tiendas en una empresa con ventas de US$14.000 millones y más de 2.000 locales.

“Steve, que era parte de la junta, me llamó la noche anterior y me lo dijo”, recuerda Drexler, en referencia a la conversación de mayo de 2002. Lo veía venir. Pese a ser retratado en los medios como “el príncipe del comercio” —el hombre que tenía la respuesta al eterno acertijo del sector minorista (¿qué hacer para que un cliente compre algo más que un par de jeans?”)—, el crecimiento de Gap se había estancado en los dos años y medio que precedieron su despido. Las ventas en las tiendas que llevaban abiertas al menos un año se habían precipitado más de 10% en cada trimestre entre 2000 y 2002, y el precio de la acción se había desplomado 75%.

La junta le hizo un favor; o al menos eso es lo que rescata Drexler. “Estaba tratando de encontrar la manera de salir de un trabajo que me había poseído por casi cuatro años”, dice sobre un almuerzo en Enzo’s Restaurant en el Bronx, el barrio neoyorquino donde se crió. Eso suena sospechosamente a una bravuconería por parte de un presidente ejecutivo herido y Drexler lo admite. Desde aquel día, no ha vuelto a entrar a una tienda Gap. “Todavía siento rabia cuando paso por delante de un Gap”. ¿Siempre?, le pregunto. “Así es”, responde Drexler. “Cada vez”.

Drexler, que cumple 66 años en agosto, hoy lidera J. Crew, donde posee una participación de 11,8%. El ejecutivo, que es conducido por su chofer en un Mercedes negro, cuenta que heredó la pasión por la ropa de su padre, un ex trabajador del barrio textil de Nueva York. “Siempre andaba bien vestido. Creo que gastaba una buena porción de su sueldo en ropa”.

El estilo informal, pero a la vez elegante, se ha convertido en la tarjeta de presentación de Drexler. En Gap hizo que llevar pantalones kaki se convirtiera en un arte y ahora, en J. Crew, se está labrando éxito tras éxito combinando lentejuelas con pantalones de estilo militar y cachemira. En 2005, la empresa registró su primera ganancia en cinco años y, entre 2003 y 2008, sus ingresos subieron 107%. En 2006, Drexler dirigió una exitosa salida a bolsa. En 2009, las ventas (de US$1.570 millones) superaron los niveles previos a la recesión económica en Estados Unidos. La ganancia saltó 40%. Cuando Drexler tomó las riendas del minorista en 2003, tenía US$609 millones en deuda y 196 tiendas. Actualmente, tiene 321 tiendas, menos de US$50 millones en deuda y reservas en efectivo de US$298 millones.

Tanto el presidente Barack Obama como su esposa y sus dos hijas usaron prendas de J. Crew durante las celebraciones de la asunción de mando el año pasado. Pese a que no revela quiénes son sus clientes más famosos —”respetamos su privacidad”, dice—, admite que consultó las cifras de ventas después de que Oprah Winfrey, la icónica presentadora de televisión en EE.UU., llevara un par de zapatos de J. Crew y lo mencionara en pleno programa. Por otra parte, el precio de su acción ha subido 119% desde que en 2008 la Primera Dama de EE.UU., Michelle Obama, apareciera en un programa de entrevistas de máxima audiencia llevando un conjunto amarillo de J.Crew, y 132% desde que la compañía empezó a cotizar en bolsa.

¿Cuál es la motivación de Drexler? Un hombre tan obsesionado y apasionado por su trabajo, el cliente y el producto que responde personalmente a e-mails y llamadas de clientes, toma decisiones en décimas de segundo basadas en “corazonadas”, habla continuamente con su equipo de 695 empleados a través de un elaborado intercomunicador y trata las rutinarias visitas a tiendas como unas vacaciones: “No cuentan como trabajo”, insiste.

Desde luego no necesita el dinero. Recibió US$350 millones tras vender su participación en Gap y tiene unos US$270 millones en acciones y opciones de
J. Crew. “Nunca más tendré que volver a preocuparme por eso (dinero)”, reconoce. Tampoco es el reconocimiento, asegura, pese a que cuenta con la admiración de su industria. “Mickey es el Steve Jobs del sector minorista”, dice el diseñador Andy Spade, que se asoció con Drexler para abrir en 2008 Liquor Store, una tienda de ropa sólo para hombres. “…Sabe lo que quiere el cliente, se rodea de gente inteligente y, sobre todo, está cerca del producto”.

Me pregunto lo complicado que debe ser vivir con Drexler, dado que parece estar consagrado a su trabajo. Pero no me deja hablar con su esposa Peggy, con la que lleva casado 41 años, una psicóloga y autora que conoció en la Universidad de Boston.

El recorrido de Drexler por la industria minorista empezó a despegar en 1980, cuando a los 36 años y tras haber ganado experiencia en tiendas por departamentos como Macy’s y Bloomingdale’s, fue contratado para dirigir la apagada Ann Taylor. En apenas tres años, transformó la compañía, que estaba al borde de la quiebra, en una de las principales cadenas de su tiempo, devolviéndola a la rentabilidad. “En realidad, no sabía lo que estaba haciendo”, recuerda de sus inicios. “Aprendí sobre la marcha”.

Donald Fisher, el icónico fundador de Gap, se fijó en Drexler y lo cortejó con insistencia. Drexler se negaba, pero al final acabó por ceder. “Tenía una hipoteca que pagar, una esposa y un hijo”, señala. Una vez en Gap, tiró todo y empezó de nuevo, transformando radicalmente todas las tiendas y llenándolas de prendas simples, asequibles y de calidad. Su atención al detalle dio resultado y, mediante su instinto, expandió la línea más sofisticada Banana Republic (que Gap había comprado en 1983, el mismo año en que Drexler ingresó), lanzó GapKids (inspirándose en Benetton Kids) y creó el concepto más barato y exitoso Old Navy. “Lo que hizo con Old Navy fue uno de los pasos estratégicos mas brillantes de todos los tiempos. Le cambió la cara al sector minorista de EE.UU.”, dice el experto Howard Davidowitz.

Drexler fue siempre un admirador de J.Crew. Cuando llegó, la compañía pasaba apuros. En 1997, la firma de capital privado TPG Capital había invertido US$560 millones por una participación de 85,2% y se propuso resucitarla para sacarla a bolsa. Pero los esfuerzos por impulsar la ganancia, poner en marcha su expansión y fomentar la presencia de la marca no estaban dando resultado y la empresa había cambiado de presidente ejecutivo tres veces en cinco años.

Drexler despidió a todos los que creía que no eran aptos para el desafío. “Cuando eres el presidente ejecutivo, no puedes esperar. Tienes que dirigir una compañía para ganar, no sólo para perder. Así que hice una cirugía”, relata. La visión de Drexler para J. Crew era simple y de cierto modo similar a la que tuvo con Gap: prendas básicas de calidad, la camiseta perfecta, los kakis perfectos, el suéter perfecto. Pero mejoró aún más la calidad para crear diseños más sofisticados. Su teoría: el consumidor está dispuesto a gastar más por la ropa bien hecha.

En junio, J. Crew abrió su primera tienda exclusivamente para novias en una lujosa zona de Manhattan, incursionando en un mercado de US$45.000 millones al año en EE.UU.

La gran recesión en EE.UU. golpeó con fuerza el sector minorista y J. Crew no se salvó (mientras los ingresos subieron 7% en 2008, la ganancia neta descendió 44%, las ventas en tiendas abiertas al menos un año declinaron 4% y la acción perdió 76%, a US$12). Aun así, analistas dicen que Drexler, que limitó el inventario y rebajó algunos precios, capeó la tormenta mejor que otros.

El fracaso no es algo que preocupe a Drexler, pero tampoco lo acepta como una opción. “Mickey se ha fijado un estándar muy alto para sí mismo y nosotros. Es el jefe más difícil para el que se pueda trabajar, pero también el más agradecido. Pide mucho, pero nada que no se exija a sí mismo”, dice Tracy Gardner, directora de J. Crew.

Autor: Tina Gaudoin, WSJ

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

Una respuesta a “La Junta le hizo un favor (al despedirlo): Millard “Mickey” Drexler

  1. mariposa

    muy compuesto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s