El sermón del montoncito: la forma. De la serie “Sea monje budista en 11 días… y muérase de la risa en el intento”

La forma. Este concepto tiene una importancia casi vital en nuestra vivencia porque nace de la percepción. Nadie quiere bailar con la fea, todos buscamos la mejor casa, nos vanagloriamos de haber comprado la mejor ropa. En budismo, la forma y el vacío tienen una simbiosis especial, hasta el punto en que se pueden considerar opuestas. Recordemos que en budismo el vacío no es equivalente a la nada sino a la idea última, a la esencia.

Todo tiene forma, la que al irse desvaneciendo va haciendo aparecer el vacío, el concepto último que no desaparece, lo que no es pero es al mismo tiempo, lejos de todo dualismo. ¿Cómo explicarlo? Una manera sería a través de la metodología para describirla. La forma la podemos identificar por desintegración, por integración, y por penetración.

Desintegración. La novia llega al cuarto nupcial y comienza a sacarse las prótesis, el ojo de vidrio, los senos postizos… comienza a desintegrarse. ¿Qué pasó con esa belleza que conquistamos y llevamos al altar? La novia persiste pero se va desintegrando, la idea de novia se va transformando en vacío, a cada minuto sin forma. Hasta que al fin NO hay novia… pero insisto, sigue existiendo. Es su forma la que desapareció y está repartida por toda la pieza.

Integración. Ante ese descalabro, comenzamos a armarla de nuevo. Ponemos la pierna ortopédica en su sitio, así como sus senos, su ojo de vidrio, hasta que reaparece la novia en toda su belleza. ¿Hemos vencido al vacío? No. La idea primigenia de la novia nunca desapareció; fue la forma la que hemos vuelto a armar.

Penetración. Algo nos sonaba mal. Mirábamos a la novia y a veces nos parecía desencajada… algo no cuadraba. Ante la duda, la metimos en una maleta grande y la hicimos pasar por los rayos X del aeropuerto… y ahí apareció la forma “desformada” de nuestra bella novia. Nuestra novia, como idea, nunca desapareció, pero su forma fue identificada mediante penetración. Nuevamente tenemos la simbiosis entre forma y vacío.

¿Queda más claro? Comienza a reflexionar sobre este concepto de la forma si quieres llegar a ser monje budista… y a mirar con otros ojos a tu novia. No te vaya a suceder que su forma y su esencia no se amolden a tus expectativas. Mejor, no pierdas tiempo y hazla pasar por los rayos X…. o metele mano para ver si es de verdad; no serías el primero al que le toca un travesti.

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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