El pasado

El pasado está lleno de fantasmas que gozan de buena salud. Nos esforzamos porque vivan, se alimenten, alternen entre nosotros, y sigan viviendo. Antiguas novias, esposas(os, hijos que se fueron, trabajos que se perdieron, viajes que se hicieron, fortunas que tuvimos. Todo el pasado es lo más parecido a una taberna del antiguo oeste: ahí encontramos al bueno, al malo y al feo. Mi consejo obvio es que lo dejemos morir, lo abandonemos en las brumas de la oscuridad, nos olvidemos de él, pero… ¿me harán caso? Ingenuo no soy. Así que ¡adelante! Sigue trayéndole y hazlo dormir en medio de ti y tu nueva pareja, en el cuarto intocado de ese niño que se fue, en la mirada serena de cualquier viejecita que se parezca a tu madre, en la oficina que dejaste, en tu vida diaria que ya está llena del presente. ¡Dale! Levántate temprano que tus fantasmas necesitan alimentarse… No pierdas el tiempo que no es tuyo, es de tu pasado.

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

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