La actitud del nonato

Incertidumbre y desasosiego a tu alrededor. Necesitas muchas cosas y no las tienes. Parece que el universo te hubiera dado la espalda. Tiembla tu confianza y tu entereza. Los demás te miran esperando una directiva, una solución, y no la tienes. Ni siquiera tienes una esperanza. ¿Qué haces? O te sumas a la desesperación y agregas gasolina a ese fuego que amenaza con desplomar y destruir tu mundo o tu realidad, o te haces a un lado quieto, callado, mirando el acontecer, dominando tus ansias, esperando pacientemente que los demás quemen sus emociones y recobren su centro. Sólo te apoyas en un bastón: la percepción de que lo que sucede es coyuntural y por lo tanto no es eterno ni sus efectos permanentes. Puedes sortear la presión observando, aprendiendo, calibrando, porque sabes que mañana será otro día y otro sol. Adoptas la actitud del niño nonato. Eso es zen: ser el que eras antes de nacer.

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2 comentarios

Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior

2 Respuestas a “La actitud del nonato

  1. Aldo P.

    Bello texto.

    Gracias.

    Un abrazo.

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