Escriba a mano; su cerebro se lo agradecerá

A Zane Pike, un niño de Arkansas de 4 años, no le hace ninguna gracia que le pidan que escriba a mano su nombre o el alfabeto. En la escuela, esquiva las prácticas y en casa ignora sus tareas. Pero Angie Pike, la madre de Zane, insiste ya que cree que la caligrafía constituye un bloque importante del aprendizaje.

Tiene razón. Mediante herramientas avanzadas como las imágenes de resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés), los investigadores se están dando cuenta de que escribir a mano es más que una forma de comunicación. La práctica ayuda a aprender letras y formas, puede mejorar la composición de ideas y la expresión, y contribuye a desarrollar las facultades motoras.

Los niños no son los únicos beneficiados. Los adultos que estudian nuevos símbolos, como los caracteres chinos, pueden mejorar el reconocimiento al escribir las grafías a mano, sugieren los expertos. Algunos médicos aseguran que la caligrafía podría ser un buen ejercicio cognitivo para la gente que está envejeciendo.

Los estudios apuntan a una ventaja manifiesta en aprender y mantener esta antigua habilidad, incluso ahora que nos comunicamos cada vez más de forma electrónica con teclados grandes y pequeños. De hecho, a menudo la tecnología adquiere el papel de villano en el ocaso de la escritura a mano. Pero en un giro interesante, están apareciendo programas para aparatos con pantallas táctiles, como el iPad, que vigorizan la práctica.

La mayoría de colegios aún incluye la instrucción convencional de la caligrafía en sus planes de estudio de los primeros grados, pero hoy en día eso supone poco más de una hora a la semana, según Zaner-Bloser Inc., una de las mayores editoriales especializadas en material escolar de escritura. Incluso en escuelas privadas de prestigio, “algunos padres dicen que no pueden creer que se pierda el tiempo con esto”, lamenta Linda Boldt, directora de aprendizaje de Brearley School, un colegio privado en Nueva York.

Recientes experimentos ilustran cómo la caligrafía involucra al cerebro en el proceso de aprendizaje. Durante un estudio en la Universidad de Indiana publicado este año, los investigadores invitaron a varios niños a que se subieran a una “nave espacial”, en realidad un escáner de MRI especializado en detectar la actividad neuronal en los cerebros. Una vez dentro, les mostraban diferentes letras antes y después de darles diversas instrucciones de aprendizaje de letras. En los niños que tenían experiencia escribiendo a mano, la actividad neuronal era mucho más destacada que en aquellos que simplemente habían mirado las letras.

“Parece que hay algo realmente importante en la manipulación manual y el dibujo de cosas bidimensionales que vemos todo el tiempo”, dice Karin Harman James, profesora asistente de psicología y neurociencia de la Universidad de Indiana y directora del estudio.

Los adultos podrían beneficiarse de una manera parecida al aprender una lengua gráficamente distinta, como el mandarín o los símbolos sistémicos para las matemáticas, la música o la química, apunta James. Algunos estudios, por ejemplo, revelan la asombrosa relación que existe entre la mano y el cerebro a la hora de componer pensamientos e ideas. Virginia Berninger, una profesora de psicología educacional en la Universidad de Washington, dice que la escritura a mano difiere de escribir a máquina porque requiere ejecutar trazos secuenciales para formar una letra, mientras que al escribir con un teclado, uno selecciona una letra completa al presionar una tecla.

Un impulso inesperado

Incluso en la era digital, las personas siguen fascinadas con la caligrafía por distintas razones: desde la intimidad de una carta escrita a mano por un ser querido a los rasgos de personalidad que pueden revelar la inclinación y forma de las letras que uno escribe a mano. Más allá de la grafología, algunos doctores que tratan enfermedades neurológicas aseguran que la caligrafía puede ser una herramienta para establecer un diagnóstico temprano.

Los creadores de material de aprendizaje caligráfico dicen que están viendo un nuevo interés por parte de los padres para mejorar la letra de sus hijos o incluso la suya propia. Algunos aliados tecnológicos también están dándole un impulso inesperado a la práctica mediante el desarrollo de aplicaciones que funcionan en los teléfonos inteligentes y computadoras tipo tableta. Dan Feather, un diseñador gráfico y consultor informático en Tennessee, dice que nunca logró adaptarse a los teclados en los aparatos pequeños. Por eso, utiliza una aplicación de US$3.99 llamada WritePad en su iPhone, que acepta la información escrita a mano con un dedo o un bolígrafo stylus y luego la transforma en texto.

Esta clase de aplicaciones también están ayudando a Zane Pike, el niño de 4 años que se niega a practicar sus letras. El pequeño está encantado con el iPhone de su madre, donde ésta descargó una aplicación de US$1,99 llamada “abc PocketPhonics”. El programa enseña a Zane a dibujar letras con el dedo. “Cree que es un juego”, dice Angie.

Fuente:  Gwendolyn Bounds. WSJ.

 

 

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Archivado bajo alma, budismo, iluminacion, meditacion, paz interior, zen

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