El éxito de nosotros, los humanos

La humana es una especie condenada al éxito. Pese a los eventuales casos individuales, como especie ha sobrevivido y salido adelante en todas las circunstancias en que su existencia ha sido amenazada por la naturaleza u otra circunstancia. Incluso, aquellos casos individuales que pudiéramos llamar “fallidos” lo han sido a pesar del enorme esfuerzo desplegado por lograr el triunfo. A diferencia de muchas otras especies, la humana persigue y ama la vida, y nunca se rinde en pos de su conservación. Somos exitosos, pero… ¿qué es el éxito?

Hay quienes dicen que hay muchas maneras de definir el éxito, pero creemos que en esencia hay solamente una: salir adelante, triunfar, en los ámbitos del plano social. Eso de que somos exitosos “a nuestra manera” o en forma personal no tiene lógica porque el éxito es un concepto relativo: lo somos en la medida que nos comparamos. Si corremos solos ¿cuándo seremos exitosos? Cuando nos comparemos con una marca ya establecida o con otro competidor. Si no tenemos metro, nunca sabremos del éxito.

¿Cómo acercarnos al éxito? Cuando cumplamos, por lo menos, las siguientes pautas:

a) Tener mentalidad ganadora, definida como aquella que no se pone barreras mentales ni obedece ciegamente a los patrones sociales que nos condicionan. El hombre exitoso es aquel que conquista espacios, que no conoce vallas, que si las encuentra las salta, que no se pone cortapisas en su accionar. La mayoría de las personas erigen una alta muralla de creencias alrededor de si mismas, sin darse cuenta de que lo que construyen en realidad es su propia carcel.

b) Entender que el éxito no es gratis y hay que luchar y pagar por él. Nada es gratis en esta vida, menos lo que nos llega de los demás. Para ser exitosos debemos conocer el precio y estar dispuestos a pagarlo. El éxito es caro y se paga en moneda dura.

c) Saber tomar decisiones y ser firmes en mantenerlas. El exitoso no vacila, no se esconde, no rehuye la decisión; la analiza, la moldea, y luego la estampa en su impronta. Una vez tomada, nada lo desvía de su ejecución.

d) Saber ponerse metas y perseverar en su consecución. Se debe estar consciente de que el éxito es un concepto social y hay que saber identificar las metas sociales que lo definen. Las unidades de medida pueden variar, ser cantidad de libros vendidos o tiempo ocupado en correr cien metros. Sea cual sea, hay que conocerla y poner toda la energía en lograrlo. Dicen que las metas deben ser alcanzables; esta bien, pero lo importante es que exista. Luego se verá si se alcanza. No nos detengamos en disquisiciones intelectuales: definir la meta y comenzar a correr, ese es el juego.

e) Saber mirar la realidad tal cual es. No elaboremos definiciones que más son excusas, como por ejemplo que hay muchas maneras de definir el éxito. Esa es la excusa del que no tiene éxito. Hay una sola manera: ganarle a algo o alguien. No hay otra.

Somos una especie condenada al éxito. Es verdad. Pero no es fácil.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior, zen

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s