Se viene un hambre sin precedentes

Hace falta una lupa muy potente para entender la dimensión real y humana de las crisis económicas. Historias de desempleo, de falta de liquidez para poder generar riqueza, de cobertura social incompleta, de desconfianza, de miedo y sensaciones encontradas de desencanto y traición. Con esa lupa podemos mirar las consecuencias humanas de la crisis internacional en nuestra sociedad del bienestar. Pero ¿y si le damos la vuelta a la lupa?


Si le damos la vuelta a la lupa y miramos por el lado cóncavo, ese que nunca usamos, veremos las cosas con otra perspectiva. Veremos un mundo más grande y que aparece del revés. Con esta parte de la lupa podemos ver que este año alcanzaremos una cifra sin precedentes: 1.020 millones de personas pasando hambre a diario, según acaba de publicar la FAO. “Pasar hambre” significa “no tener acceso suficiente a la comida para consumo doméstico“. Y más de mil millones de afectados significa una de cada seis personas.

Este triste récord – que esconde historias que podríamos mirar de cerca si le volvemos a dar la vuelta a la lupa – es conscuencia de la triple crisis que ahoga a ‘los nadies’.

1.La crisis estrucutural

La de siempre, la que hace que se hable de un “Primer Mundo” y un “Tercer Mundo” con naturalidad, casi como si se asumiera que así debe ser.

2.La crisis alimentaria.

El encarecimiento de los alimentos elementales en los países pobres se perfilaba hace un par de años como el centro del debate social internacional. Hasta que estalló la burbuja de la avaricia financiera. El interés por la subida de precios en productos básicos desapareció y el foco se centró en uno de los causantes de esa subida: “la política aberrante y la especulación”, en palabras de un relator oficial de Naciones Unidas.

3. La crisis económica occidental.

Los dos factores anteriores y “la desaceleración económica mundial”, ha dicho el director general de la FAO, “ha empujado a unos 100 millones de personas más al hambre y la pobreza”. Menos trabajo, menos empleo, menos riqueza, menos remesas, más hambre. Sin embargo, la reparación de la negligencia financiera en occidente no está ayudando a solventar sus nefastas consecuencias sociales. Para salir del socavón, la industria financiera ha recibido en un año 10 veces más (18.000 millones de dólares) que todos los países pobres en 50 años, que seguirán a merced de las migajas y las fórmulas de dependencia y explotación.

Podrá ser peor. Existe el temor de que los países ricos recorten los presupuestos de cooperación al desarrollo y que, como resultado, las tres crisis se agraven. En España, el Gobierno ha asegurado que mantendrá su camino hacia el 0,7% en 2012.

En el conjunto de los países desarrollados, 15 millones de personas sufren hambre crónica. En Asia y el Pacífico se calcula que son 642 millones de personas; en el África subsahariana, 265 millones; en Latinoamérica y el Caribe, 53 millones; en África del norte y Oriente medio, 42 millones. Otra vuelta a la lupa. Si nuestra familia fuera el mundo, el hermano pequeño no tendría nada para comer mientras el resto repite postre.

Exposición Noticias de los nadies, de Javier Bauluz / Piraván.

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Archivado bajo alma, budismo, espiritu, iluminacion, meditacion, paz interior, zen

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