Los diez toros del zen (versos y prosa de Kakuan) interpretados – 10

A partir de ahora, vuelvo a estar solo. Ya no tendré a nadie a quien preguntar dónde está mi toro.

Verso 10. En el Mundo.

Descalzo y con el pecho al descubierto, me mezclo con la muchedumbre.

Mis ropas son andrajosas y polvorientas, y siempre mantengo la placidez.

No uso magia alguna para prolongar mi vida;

Ahora, ante mí, los árboles muertos aparecen vivos.

 Prosa: 

Adentro, tras mi puerta, mil  sabios no me reconocen. La belleza de mi jardín es invisible. ¿Por qué deber uno busca las huellas de los patriarcas? Voy al mercado con mi odre de vino y regreso a casa con mi báculo. Visito la bodega y el mercado, sobre quienes poso mi mirada, se convierten en iluminados.

Interpretación:

Al encontrar a mi toro dejo de ser hombre, me convierto en dios. Soy yo solo. Me basto solo. Comprendo que el continuar caminando es sólo cosa mía. Ni los maestros ni los santos ni los demonios pueden ayudarme. Debo caminar solo y cuidar de no volver a perder a mi toro; que si lo pierdo tendré que volver a buscarlo y recomenzar todo mi proceso.

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Archivado bajo meditacion, paz interior, zen

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