Lo sobrenatural, la fantasía, la evasión…

Mientras se come vivo a un hombre, el protagonista de la novela de Glen Duncan que pronto será publicada en inglés, The Last Werewolf (algo así como El último hombre lobo), piensa en el poema Mariana, de Alfred Tennyson. “Desearía estar muerto”, recita Jake silenciosamente.

Jake es un londinense melancólico y erudito, quien fuma sin parar cigarrillos Camel y bebe whisky escocés puro de malta. Las noches de luna llena, salen a relucir su pelaje y colmillos y un apetito voraz por carne humana.

Duncan, novelista de 45 años que vive en el sur de Londres, inventó a Jake en medio de la desesperación. Sus siete novelas anteriores no se vendieron muy bien, y su agente le dijo que las perspectivas de vender la próxima eran sombrías. “Fue una decisión mayormente mercenaria y práctica de escribir una novela de género común”, dice Duncan. Lo que comenzó como un libro sobrenatural de lectura cautivadora se convirtió en un híbrido extraño: una novela de alto concepto, con un narrador como protagonista.

La apuesta funcionó. Knopf compró la trilogía entera del hombre lobo. Los derechos extranjeros se han vendido en 17 países. Ridley Scott, director de películas como Alien y Blade Runner, compró los derechos cinematográficos. “Hasta ahora, es la jugada más hábil que he hecho”, reconoce Duncan.

Está ocurriendo algo extraño con el género principal de ficción. En el mundo editorial de habla inglesa, novelas con robots, brujas, zombies, hombres lobos y fantasmas están borrando la línea que diferencia la ficción literaria con los géneros como la ciencia ficción y la fantasía, revirtiendo presunciones de larga data en el mundo literario acerca de lo que constituye alta y baja cultura. Tras una serie de éxitos sobrenaturales, incluyendo El pasaje a mediados del año pasado, una épica de vampiros del novelista Justin Cronin, y la reciente sorpresa, El descubrimiento de las brujas, de Deborah Harkness, escritores de todo el espectro literario están ofreciendo narraciones con toques de fantasía.

En pocas semanas, las librerías recibirán una avalancha de títulos con temas sobrenaturales, que van desde comedias negras hasta policiales y dramas familiares en localidades pequeñas. The Leftovers, del autor Tom Perrotta, ocurre en el futuro cercano, después de que millones de personas se evaporan en una desaparición en masa. En Graveminder, el drama familiar moderno de estilo gótico escrito por Melissa Marr, una joven regresa al pueblito donde se crió para asistir al funeral de su abuela, una escena familiar excepto por la presencia de zombies. En The Ridge, una novela de suspenso, sobrenatural y escalofriante, de la estrella literaria en ascenso Michael Koryta, una fantasmagórica luz azul causa una serie de asesinatos, suicidios y muertes misteriosas en una área de Kentucky.

The Magician King, la secuela de Lev Grossman a su bestseller, Los magos, se centra en un grupo de magos veinteañeros que gobiernan un reinado semejante a Narnia repleto de marmotas que hablan, liebres proféticas y llaves mágicas. Grossman, quien ha sido comparado con J.K. Rowling y Jay McInerney, intentó suerte en la ficción literaria antes de recurrir a la fantasía. Dice que la ficción sobrenatural está rápidamente convirtiéndose en una corriente dominante de la literatura contemporánea. “Somos la corriente principal”, dice. “La ficción literaria es una subcultura”.

La explosión de títulos de fantasía por parte de autores de obras literarias generales está socavando divisiones que han estado vigentes por décadas en la industria editorial. La ficción de género, que incluye categorías como las novelas de detectives, romance, terror, ciencia ficción y fantasía, vende mucho más que la ficción literaria, pero los títulos del primer grupo son usualmente desestimados por los críticos.

Ante las menguantes ventas de libros impresos, las grandes editoriales están buscando cada vez más éxitos de género mixto, que rompen con moldes y atraen a una buena franja de lectores. En 2010, 358 títulos de fantasía llegaron a la lista de bestsellers en Estados Unidos, frente a 160 en 2006, según un estudio de Stuart Johnson & Associates y Simba Information, una firma que sigue ventas de libros.

Las ganancias extraordinarias por éxitos de género mixto pueden ser enormes. Las novelas de vampiros de estilo noir de Charlaine Harris, que inspiraron la serie de HBO True Blood, se convirtieron en un éxito arrollador, con la venta de casi 21 millones de libros impresos y más de un millón de copias para el Kindle. Eso es menor comparado a la serie Crepúsculo de Stephenie Meyer, con 116 millones de copias vendidas, las novelas Harry Potter, de J.K. Rowling, con más de 400 millones de copias vendidas, y el escritor de novelas de suspenso sobrenaturales Dean Koontz, quien ha vendido 450 millones de libros.

Ahora, una nueva era de experimentación está cundiendo en los círculos literarios. Colson Whitehead, ex becario MacArthur, es conocido por novelas literarias como John Henry Days. Su novela más reciente, Sag Harbor, fue una obra lírica y autobiográfica sobre los veranos de un adolescente en Long Island. Su próximo trabajo, que sale en octubre, es una novela postapocalíptica de zombies. Zone One ocurre en Manhattan en el futuro cercano y sigue a una unida civil de combate que limpia edificios abandonados de cadáveres vivientes infectados. Whitehead dijo que escribir sobre muertos vivos puso a prueba sus poderes creativos de maneras que la ficción literaria nunca ha hecho. Pero al mismo tiempo, el proceso no fue muy diferente a crear una historia literaria. “Uno usa una versión modificada de la realidad para hablar acerca del mundo”, explica Whitehead. “Los zombies tienen su lugar en la caja de herramientas”.

La fusión de géneros puede plantear algunos desafíos de marketing para las editoriales. Dichas empresas tratan de descifrar si es adecuado apuntar los libros a una audiencia limitada pero segura que busca títulos de fantasía y ciencia ficción, o correr el riesgo de alienar a estos lectores con campañas de publicidad genéricas.

Cuando Koryta hizo el salto de las novelas de detectives a los libros de suspenso sobrenatural, algunos lectores lo abandonaron, dice. La gran mayoría de las personas que me contacta me dice que ha ingresado al género de fantasía gracias a mí, “pero estoy seguro de que hay lectores que perdí”, agrega.

Autor: Alexandra Alter, WSJ

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo meditacion, negocios, paz interior, zen

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s