¿Estamos tan ciegos que los que deben ver no ven?

Mohamed Bouazizi

Luego de la crisis económica y financiera de 2008, en Estados Unidos -y en algunas otras partes del mundo- se empezaron a buscar culpables. Pronto se pasó de los banqueros y de los políticos -compañeros y mutuos beneficiarios en la fiesta de la desregulación- a los analistas y a los periodistas.

¿Cómo es posible que no vieran (viéramos) el vendaval que se acercaba? Estábamos -como los banqueros, como los políticos- tan sumergidos en el tremedal de corrupción, fascinación por el dinero y el estilo de vida de los poderosos como para no ver la catástrofe que se cocinaba bajo nuestras narices?

Algunos periodistas y medios hicieron el mea culpa y reconocieron que, de haber guardado un poco más de distancia e independencia, hubieran podido ver las señales de alarma. Porque siempre hay señales de alarma.

Hasta donde conozco, sólo el analista e investigador financiero Nassim Nicholas Taleb, en su libro “El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable”, lanzó algunas advertencias sobre lo que se aproximaba.

Lo mismo parece haber ocurrido con la llamada Primavera Árabe. Que yo sepa, nadie advirtió la magnitud y alcance de lo que iba a ocurrir.

Ahora es evidente que (como en Europa Oriental en 1989, durante la llamada Revolución de Terciopelo) la región estaba madura para un cambio político de grandes dimensiones y solo faltaba una chispa para empezar el incendio. Esa chispa la proporcionó el joven tunecino Mohamed Bouazizi, que se inmoló en diciembre de 2010. Mohamed Bouazizi se convirtió en un símbolo para los tunecinos.¿Es posible que ningún analista, politólogo, editor o corresponsal viera las profundas corrientes que se agitaban en la región? Porque el evento nos tomó a casi todos por sorpresa. Incluso a al-Qaeda, que después de años de tratar de agitar a los musulmanes por medios violentos, vieron que las muchedumbres tomaban las calles no bajo las manidas consignas en contra del “gran satán” (Estados Unidos), Israel o llamando por una guerra santa.

No: lo que las multitudes en Siria, Túnez, Egipto, Bahréin, Yemen, Jordania o Argelia piden (y siguen pidiendo) tiene resonancia en muchos de nuestros países: cambios democráticos profundos, lucha contra la corrupción, respeto por los derechos humanos, redistribución justa de la riqueza nacional…

En el mundo anglosajón se dice que los periodistas -un poco a las volandas y muchas veces sin profundizar- escribimos el “primer borrador” de la Historia. ¿Estamos cumpliendo ese papel de testigos si no percibimos los cambios que se avecinan?

¿Y no los vemos porque estamos demasiado cerca de los acontecimientos o porque estamos tan involucrados en los mecanismos del poder y del status quo que nos volvemos parte de él, y por lo tanto, sus defensores?

Ya sé que son demasiadas preguntas, pero la verdad es que sobre el papel del periodismo en los momentos previos a la crisis financiera y la Primavera Árabe son más las dudas que tengo que las certezas.

Y antes de irme un par de preguntas más: ¿qué nuevo vendaval se agita bajo nuestras narices? ¿Qué señales de alarma no estamos viendo o, peor aún, estamos malinterpretando?

Fuente:  Juan Carlos Pérez Salazar, editor de noticias de BBC Mundo

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1. A las 07:11 PM del 21 Jun 2011, Fernando Jerez Escribió: P: ¿Estamos cumpliendo ese papel de testigos si no percibimos los cambios que se avecinan?

R: Los periodistas no son pitonisos. Límítense a reflejar la realidad con la mayor dosis de objetividad posible y estarán cumpliendo su papel con dignidad.

P: ¿Y no los vemos porque estamos demasiado cerca de los acontecimientos o porque estamos tan involucrados en los mecanismos del poder y del status quo que nos volvemos parte de él, y por lo tanto, sus defensores?

R: Ese cuestionamiento sería válido si la defensa del statu quo la hiciera el periodista desde su blog personal en una página web independiente a la de su medio de comunicación. En su medio de comunicación, el periodista propone y la redacción dispone. Y el filtro de inteligencia de la redacción siempre dispone para satisfacer a quienes tienen el control material sobre el medio de comunicación en cuestión, llámese Sr. Murdoch o Sr. Fulano de Tal en el caso de un medio privado, o los políticos que deciden las asignaciones presupuestarias en el caso de medios públicos.

P: ¿Qué nuevo vendaval se agita bajo nuestras narices? ¿Qué señales de alarma no estamos viendo o, peor aún, estamos malinterpretando?

R: ¿Está usted seguro de que no las ve o las malinterpreta? Mi impresión es que la “redacción” lo obliga a ignorar los vendavales y las señales de alarma que no sirven a sus intereses. Por eso es importante que haya diversos medios de comunicación de similar alcance que respondan a diferentes dictados, para que las verdades omitidas por unos sean reveladas por los otros y de una forma u otra lleguen todas las verdades al gran público, y no sólo aquellas que las “redacciones” consideran prudentes que el gran público conozca.
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3. A las 10:16 PM del 21 Jun 2011, Jesus Escribió: Creo que es un mucho pedir que los periodistas sean capaces de predecir los grandes cataclismos sociales, económicos o siquiera climáticos que para eso están los expertos y hasta esos se equivocan; lo que si creo es que mas que eso debemos pedirle seriedad cuando surgen los primeros síntomas visibles y no negar o tergiversar lo que se ve nos viene encima.

Lo criticable es que a estas alturas del juego muchos nos nieguen la realidad del cambio climático, que vemos día a día, o que cuando comenzaron las revueltas árabes algunos se hicieran eco de los que, mas allá de toda evidencia, que tras esos que se tiraban a las plazas estaban los extremistas musulmanes o que tras los que se rebelaron contra el “hermano” Gadafi estaban los “enemigos de los pueblos” o los que quieren negarnos que la causa principal de la debacle que exploto a finales del 2008 fue la falta de regulaciones financieras.

Según mi punto de vista si bien es perdonable que un periodista no vea las señales de un alud que se esta formando, lo que si es realmente imperdonable es que cuando este comienza a bajar por la ladera de la montaña no lo identifiquen y mas aun nieguen su amenaza.

Y volviendo sobre la crisis económica del 2008 Paul Krugman — quien es un muy destacado economista — publico varios artículos donde anunciaba lo que se nos venia encima y en particular uno de ellos, “Partying Like It’s 1929”, es sin dudas la crónica de una crisis anunciada.—————————————————————————————-

6. A las 10:59 AM del 23 Jun 2011, Rolando Escribió: Pienso que parte de la respuesta la pudieran encontrar mirando lo bueno y positivo que tienen en el Mundo Occidental, con democracia y libre expresión del pensamiento en el cual viven y no censurando permanentemente sus manchas; olvidando que del otro lado las injusticias son mucho mayores, por ello los sorprendió 1989. Debían ocuparse más de los bandidos del tercer mundo, llamados Presidentes, que saquean a sus pueblos en lugar de culpar a los gobernantes que llevan al progreso en el resto. Recuerden que mientras salían por millones a protestar para que no se instalaran los Pershing y los Cruceros ya los soviéticos tenían sus cohetes de alcance medio instalados y seguían hablando de las bondades del socialismo. Por supuesto que hay otros muchos factores pero creo que esto deben tomarlo en cuenta.

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