¿Qué es la metaprogramación?

La metaprogramación consiste en ver al cerebro y/o mente humana como si fuese un computador, el cual consta de “hardware” y “software”. Partiendo de esa premisa podemos ver que el software con que se maneja nuestra mente el día de hoy, y por ende nuestra vida, no es único ni menos último, sino que podemos cambiarlo a consciencia a través de múltiples técnicas. A esta toma de consciencia y al ejercicio de cambio es lo que se denomina metaprogramación.

Antes de continuar, cabe destacar que se dice que veremos para estos efectos al cerebro COMO si fuese una computadora, y NO QUE ES UNA COMPUTADORA, principalmente porque el cerebro es mucho más complejo y también antiguo que estos aparatos. Esta analogía se hace para comprender más fácilmente en un lenguaje que dominamos con relativa facilidad quienes están insertos en el mundo de los ordenadores.

La finalidad de una metaprogramación consciente tiene múltiples beneficios a mi parecer, ya que al tomar consciencia de que nuestras ideas (esclavizantes muchas de ellas) son meros programas “instalados” por la cultura o un grupo determinado, podemos cuestionarlos sin preocuparnos por sentimientos de culpa o amenazas sobrenaturales (espero no arder en el infierno por escribir esto, jajaja); lo cual repercutiría en un protagonismo en la toma de decisiones sobre cómo movernos en este mundo, por lo menos (en principio) de forma personal; a esto lo llamo: LIBERTAD

Aunque como dice Mark Grant, esta LIBERTAD o, en sus palabras, libre voluntad, es meramente otro programa superpuesto a nuestro software de bajo nivel, una ’meta-consciencia’ superpuesta a nuestro programa tradicional de consciencia. Somos aún ordenadores, pero a la vez ordenadores que sabiendo que lo son saben cómo reprogramar sus operaciones o cambiar sus modelos de realidad. Con práctica, podemos aprender a analizar conscientemente las impresiones sensoriales de entrada y elegir cómo reaccionar en lugar de actuar de formas rígidamente programadas.

Siguiendo con palabras de Mark Grant esto consiste en una pérdida del ego en el sentido de pretender que nuestro modelo de la realidad es la realidad, y el que aun participando en los juegos sociales, esto se llevara a cabo por elección en lugar de por hábito. En caso de entender las reglas del juego también se podría jugar mejor que quienes no perciben el carácter de “juego” de las interacciones sociales.

TIPOS DE SOFTWARES MENTALES.

No todo el software está grabado con la misma fuerza en el cerebro. Según el tipo de software, pueden estar completamente grabados en el hardware o ser más o menos fáciles de modificar o sustituir. El software del cerebro, está compuesto por diferentes tipos de programas:

1.- Imperativo Genéticos.

Programas totalmente grabados en el hardware. Serían los instintos más básicos de supervivencia del individuo y de la especie. Esta programación no se puede modificar. Se puede intentar tapar con otros programas, pero acaban por salir por encima.

2.- Impresiones.

Son programas muy grabados en el hardware. En ciertos momentos de nuestro desarrollo, este tiene más espacios de vulnerabilidad para que se inscriban instrucciones que son necesarias para continuar con nuestro desarrollo, es un feedback que necesita el organismo. Lamentablemente, en estos momentos de vulnerabilidad podemos adquirir impresiones desfavorables que se traducirán en miedo, timidez, sumisión, despotismo, estupidez, homofobia, etc. En realidad, no se puede decir que un imprint sea malo o bueno, solo que es funcional o disfuncional a ciertas circunstancias.

Son aspectos no negociables de la personalidad que establecen los límites, parámetros, perímetros en los que todo condicionamiento y aprendizaje tienen lugar. A partir de las impresiones, de activan los diferentes circuitos.

Por ejemplo, según dice Mark Grant, el cerebro de un bebé recién nacido es una tabula rasa, producto de milenios de programación genética en las partes más antiguas como la médula oblongada o el pons Varolli. Se encuentra en un entorno complejo sin programación, sin modelo alguno acerca de qué está sucediendo. Todo lo que ve es el remolino de caos de fotones, átomos y partículas subatómicas que la Física nos dice que es la ’verdadera’ naturaleza de la realidad. En el modelo de ocho circuitos de Leary/Wilson del cerebro, el bebé se encuentra operando en el primer circuito, el de biosupervivencia, preocupado principalmente de seguir vivo en un entorno desconocido.

A medida que los datos entran, las redes de neuronas los procesan y generan una serie de resultados. Algunos de estos resultados como mover una pierna, pueden tener buenos resultados (por ejemplo, andar), otros tendrán malos resultados (caerse). Cuando se producen malos resultados de forma consistente, la programación cambiará para reforzar esta asociación. Así, por ejemplo, aprendemos a caminar a través de la programación neurológica para los movimientos que generan un caminar correcto, a través de la prueba y error.

Esta programación, puede estar lejos de ser óptima. Quizá si el bebé se cae de una silla y se hace daño, desarrolle un miedo neurótico de las alturas como parte de su programación; y a consecuencia de ello, se negaría a arriesgarse incluso cuando el entorno sea seguro. Dado que esta programación opera a tan bajo nivel, y es creada cuando el bebé está luchando tanto por sobrevivir en un entorno extraño, podría ser muy difícil de cambiar más adelante en la vida.

3.- Condicionamientos

Programas construidos dentro del perímetro creado por las impresiones. Son fáciles de cambiar a través del decondicionamiento. Estos los vamos adquiriendo a través de la información recibida por los medios, las relaciones sociales, de forma más o menos inconsciente.

Los condicionamientos más profundos e inscriptos en áreas subcorticales los adquirimos en momentos más vulnerables de nuestra vida: educación, familia, medios, etc. Estos condicionamientos conforman el hardcore de nuestra personalidad. Modificarlos es un trabajo difícil, pero no imposible.

4.- Aprendizaje.

Estos son los programas más superficialmente grabados y más fáciles de modificar/borrar que los condicionamientos. Los adquirimos de forma más o menos consciente.

El condicionamiento y el aprendizaje construyen redes más complejas sobre los cimientos de las impresiones. La estructura total de esta circuitería, construye nuestro mapa del mundo. Es lo que nuestro pensador piensa y nuestro demostrador convierte mecánicamente todas las señales entrantes en los límites de este mapa.

Buddhax
Meskalito
Manifiesto del Metaprogramador

Fuente: elmonasterio.com

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Archivado bajo budismo, meditacion, negocios, paz interior, zen

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