Siddhartha Gautamá (hacia el siglo V – siglo IV a. C.) también llamado Shakiamuni el Buda: Sutra 1 – Él observa; tiene claridad.

El necio duerme como si ya estuviera muerto, pero el maestro está despierto y vive para siempre. Él observa. Tiene claridad. (Budha).

Todo está a nuestra vista o dentro de nuestro corazón; lo único que necesitamos es aprender a observar. Al observar, surge la claridad porque te vuelves más delicado, más concentrado, más enfocado. Sé sabio y observa, no hables, sólo observa y aprende.

Navegamos en la vida  apoyándonos en nuestras creencias, a las que damos categoría de verdad incuestionable. Es tan fuerte este sentimiento que somos capaces de dar la vida por defenderlas. La gente da la vida por la Patria, o por la Libertad, o por su particular religión. Creemos que los egresados de tal Universidad son los únicos bien preparados. Que los ideales de tal partido o movimiento esconden la semilla del progreso de la sociedad, e incluso de la humanidad. Que nuestro hijo es el más capacitado para llevar adelante la obra de nuestra vida. Que nuestro país es el más bello, el más pacífico, el más lleno de dones, su gente la más granada, su naturaleza la más exhuberante y bella. Estamos llenos de creencias. Las respiramos, las vivimos, les damos vida.

¿Por qué? Por miedo. No lo queremos reconocer pero es el miedo el que nos crea esa sensación, el que nos hace sentirnos diferentes. Estamos gobernados por nuestros miedos. Incluso nuestros miedos nos crean la falsa ilusión de la superioridad y nos hacen reaccionar dividiendo, alejando. El miedo nos enceguece, al extremo de que ni siquiera nos percatamos que en otros lados la naturaleza es tan bella como la nuestra, y la gente tan gallarda como la nuestra, las ideas son hasta superiores, y que en definitiva todo es igual y lo mismo en todas partes.

¿Cómo podemos vivir en este ambiente enrarecido que hemos creado nosotros mismos? Reconociendo, tomando conciencia de que no somos especiales ni tampoco ordinarios: simplemente somos. Siendo observadores, testigos, sin tomar partido ni juzgar, dejando que la vida fluya y nos inunde, no tratando de inundarla a ella. Transformándonos en Maestros estando despiertos.

Maestro no es el que sabe más ni el que ha meditado más o interpretado los escritos más profundos o dicho las palabras más sabias. Maestro es el que se da cuenta, sólo el que se da cuenta de lo que es y de lo que lo rodea. El necio no se da cuenta, fanfarronea, duerme; es el Maestro el que está despierto y mira la vida fluir. Su máxima victoria es mirar su propia vida con la objetividad e indiferencia de un testigo.

¿Significa que debemos aceptar todo? no. Significa que debemos observar solamente, que la felicidad viene de la mano con el no juzgar. La aceptación es otro proceso y requiere de otros razonamientos. La aceptación no es valórica, como generalmente se interpreta. No es ni bueno ni malo sentar a nuestra mesa a un mendigo. La experiencia no tiene porqué estar teñida de emoción.

Si quieres ser Maestro, si quieres ser sabio, déjate llevar por los conceptos del Buda: mira. Sólo mira. No juzgues, no rechaces, no aceptes; sólo mira. Con el solo acto de mirar ya has vivido en estos últimos pocos minutos; es decir, estos minutos han sido una experiencia para ti. ¿Por qué no transformar en experiencia todo el días, los años, toda la vida?

 

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Archivado bajo budismo, meditacion, paz interior, zen

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