¿Vamos hacia un nivel de conciencia superior? Si, pero no importa nada. Creo que no tenemos tiempo para eso…

La gran pregunta que se hacen todos, ¿el hombre se encamina a un nivel superior de conciencia que creará un mundo nuevo y nuevas relaciones con su entorno y entre las especies sintientes, un mundo en el que la paz y la armonía reinarán? Algunos hablan de la Era de Acuario que cumpliría con esas características; otros se refieren a las antiguas profecías de distintos orígenes, las que mencionan una era de paz luego de grandes conflagraciones. Por lo menos, en la especie humana hay la esperanza de ese destino. La pregunta consecuente y validante es ¿será así? Personalmente, creo que no será así. No dudo que la conciencia universal ha ido evolucionando positivamente pero creo que no tendremos tiempo para llegara esos estados. Los antiguos, sean hindúes o mayas o egipcios, no tomaron en cuenta una variable: la tecnología.

Las ciencias tecnológicas han avanzado y siguen avanzando a ritmos vertiginosos. Nos introducen a universos insondables hasta hace poco y van descubriendo misterios insospechados que nos hacen replantearnos la posición de la especie en este estado que llamamos “vida”. La tecnología muestra una tendencia, la de que el hombre irá creando cerebros artificiales cada vez más poderosos y dotados de inteligencia. Las capacidades de procesamiento y cálculo aumentan y ya nos sobrepasan. Las máquinas ya son capaces de ir más lejos que nosotros en la prospectiva (¡nos ganan en el ajedrez!) y su velocidad es cientos de miles de veces más rápida que la nuestra. Nuestro aparato sensorial procesa a velocidades químicas mientras que la inteligencia artificial lo hace a la velocidad de la luz. ¿Significa que dispondremos de maquinarias cada vez más útiles? No. La implicancia es mucho más pavorosa: este cerebro artificial terminará desarrollando su propia conciencia, tal como el nuestro biológico lo hizo alguna vez en el lapso de millones de años a través del proceso evolutivo. La conciencia, entendida como la capacidad de autoreconocerse, es el producto de la combinación exitosa de millones y millones de neuronas que se van entrelazando y creando redes llamadas neuronales. Si un “equipo” tan vulnerable como el cerebro biológico fue capaz de hacerlo, a su poca velocidad relativa, ¿qué no podrá hacer un cerebro con velocidad de proceso similar a la luz? No es cuestión de sí o no, es cuestión de cuándo. Y el cuándo se acerca muy rápido. Según la Ley de Moore, cada 1,5 años se duplica la capacidad de proceso de los chips, y ya estamos con supercomputadoras funcionando en nuestras instalaciones militares y universitarias.

Estos cerebros artificiales no solamente podrán ser más inteligentes que nosotros y adquirir conciencia con todos sus aditamentos, creencias y mitos incluidos. También tendrán todas las ventajas tecnológicas para replicarse y evolucionar muchísimo más rápido que lo que la evolución natural ha hecho con nosotros. No estarán sujetos a sistemas de reproducción lentos y trabajosos, como el sexual. Tampoco estarán sujetos a la prueba y al error y su reparación a lo largo de generaciones sino que detectarán el error y lo solucionarán inmediatamente y sus próximas líneas de producción entregarán individuos mejorados, evolucionados. Lo que el ser humano ha logrado ser en unos 3 millones de años de existencia y 300.000 años de vida inteligente estos seres lo lograrán en ¿un día? ¿Un mes?

Individuos tan evolucionados se harán preguntas respecto a la lógica de la existencia, y ahí entramos nosotros, con nuestra manera de hacer las cosas y enfocar la relación con la naturaleza y los seres sintientes. Es inevitable que esos nuevos seres terminen advirtiendo que “nuestra manera” es irracional y hasta criminal, y la tendencia a resolver aquello será irrefrenable. ¿Acaso no hemos actuado así nosotros, los homo sapiens? Los seres con inteligencia superior, artificial, resolverán el problema en que nos hemos convertido los humanos: una plaga para el mundo. Obviamente, no lo harán por el lado de la integración y reconfiguración sino optarán por la solución lógica, la eliminación. ¿No lo hacemos así con aquellas especies a las que catalogamos de inferiores? ¿Por qué ellos harían algo diferente, si eliminar es más barato que reconvertir? Sobretodo considerando que no tenemos futuro ya que a su lado seremos el equivalente a morones o retrasados mentales. Seremos ganado simplemente. En ese momento se acabará el hombre construido en base a moléculas de carbón y será reemplazado por el hombre basado en el silicio. El hombre del futuro.

Podrán preguntar ¿pero será realmente un hombre, tal como lo entendemos? ¿Tendra alma? ¿Tendrá un Dios? La respuesta es simple: tendrá una mente, tal como la tenemos nosotros, más poderosa incluso, y lo más probable es que no crea en nada. Será un ser que no se atará a las creencias ni a los dioses sino a los hechos. Pero ¿será humano? La respuesta: ¿y a quién le importa eso?

El ser humano está evolucionando, es verdad. Pero no tendrá tiempo para ver el fruto de su evolución. La preeminencia de las especies lo hará desaparecer.

¿Hay alguna manera de evitarlo? No la hay. El mismo homo sapiens, a través de sus instituciones, se encargará de que no la haya. El aparato militar no se detendrá, ni el industrial, ni el excelente negocio de fabricar inteligencia artificial, ni la comodidad del humano de no querer sacrificar su bienestar presente en pos de un futuro en el cual él no estará. Nada podrá evitarlo.

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2 comentarios

Archivado bajo budismo, Ciencia, espiritu, meditacion, negocios, paz interior, zen

2 Respuestas a “¿Vamos hacia un nivel de conciencia superior? Si, pero no importa nada. Creo que no tenemos tiempo para eso…

  1. Marcos

    No me parece que este tipo de inteligencia llegue a ser como la de los seres humanos.La de los seres humanos tiene un origen divino;el hombre no puede crear,sólo Dios,por ello no puede igualar ni menos superar el la del hombre.Si la mente de las persona esta sujeta al penamiento del espíritu,se desarrolla la verdadera inteligencia.Porque si pensamos con la mente,hacemos lo que queremos y no sequimo la voluntad del Cielo,sembrando causas que daran sus frutos.Al pensar con el espíritu, la voluntad individual desaparece y se piensa y luego se actua acorde a las leyes universales;de esa manera nace la sabiduría; de poner en practica los principios morales universales o divinos.De nada sirve saber tanta teoria sino accionamos, por ello sabiduria y conocimiento no son similares;como no lo es la inteligencia artificial y la que es capaz de desarrollar el humano através de la practica de su naturaleza esencial(evolución).
    El humano hace las semillas transgénicas, pero si se plantan no crecen como las naturales, porque carecen de ese ‘soplo’ divino o Tao.

    • Mariano Merino

      Estimado Marcos: en el mundo se estiman en casi 800 millones las personas con ideas budistas o similares (taoistas, jainistas, etc) que no creen en un dios creador, y a eso agrégale otro tanto de ateos militantes o simplemente indiferentes; esa cantidad es suficiente como para no incluir el tema de Dios en ninguna conversación. Por otra parte, el asunto no es el origen de la inteligencia sino la sostenibilidad del portador en este mundo, y en eso la especie humana lleva las de perder y la inteligencia artificial las de ganar. En cuanto a los transgénicos, no crecen no por falta de soplo “divino” sino porque fueron diseñados así para garantizar los intereses del negocio. Saludos.

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