Podemos entender el nirvana como el fin de las visiones erróneas, como dejar de estar perdidos en las proyecciones del ego. (Entrevista a Alma San Miguel, budista, de México)..

Mariano Merino: Almita, bienvenida. ¿Te consideras una maestra?

Alma San Miguel: Mira, en lo personal no me considero ninguna maestra, nada más alejado de ello, sólo soy como dice uno de mis amados maestros: una repetidora que plagia lo que otros ya dijeron jajajajajaja. A mi estilo, desde mi comprensión pero nada nuevo puesto que al dharma no hay que modificarle o agregarle nada, al Dharma hay que comprenderlo, aplicarlo, practicarlo. Si  intento “innovar – modernizar”-como lo están haciendo much@s- ya no es dharma, ya no serían las enseñanzas de Buda, sería un Frankenstein.  La innovación al Dharma se da en la aplicación del dharma.  Sólo el Buda es el maestro perfecto, y esta aseveración no es teísta, es la realidad, al estudiar sus enseñanzas más a fondo te das cuenta de ello…en fin, pues seguiré de plagiadora y repetidora de los que sí saben. Bueno, comencemos esta segunda entrevista.

Mariano Merino: ¿Dónde esta todo? ¿Dónde encontramos eso que llamamos realidad?

Alma San Miguel: Todo está en nuestra mente; incluso el samsara y el nirvana, son estados de consciencia. Sogyal Rinpoche define maravillosamente samsara y nirvana; nos dice que samsara es nuestra mente vuelta al exterior perdida en sus proyecciones y nirvana es nuestra mente hacia el interior,  de vuelta en casa. Me encanta!

Mariano Merino: Es verdad, encantadora explicación. Hoy íbamos a comenzar a hablar del budismo y las organizaciones.

Alma San Miguel: Veo a las organizaciones como un mini samsara, donde también podemos observar todos los reinos con sus respectivos venenos. Esto los puedes observar en cada uno de sus colaboradores, por áreas, estructura, etc. Podemos hacer infinidad de combinaciones y es muy divertido. Imagina, te compartiré la idea que alguna vez escuché de uno de mis maestros cuando nos explicaba los seis reinos de existencia cíclica=samsara (ves como sólo repito y plagio jajajajaja- obvio, el ejemplo que te doy lo adapto en función de una organización, pero aplica para todo): resulta que hoy me desperté poderosa, sintiéndome maravillosa, reconocida y adorada, satisfecha de que el día de ayer me promovieron a un puesto de alto mando (DEVA-ORGULLO). Al llegar a mi nueva oficina me encuentro con la noticia de que no solo a mi me promovieron, resulta que ahora mi nueva jefa es alguien a quien tengo sentada en el hígado desde que entré a la empresa, es tan competitiva y envidiosa (proyección). La vida no es justa, yo estaba mejor capacitada para ese puesto, merezco ese puesto (ASURA-ENVIDIA). Deseo ese puesto, más que nada en el mundo, ese es el puesto que realmente siempre he querido (HUMANO-DESEO). Haré lo que tenga que hacer para desenmascararla y quedarme con ese puesto, nada será suficiente, no descansaré hasta obtenerlo (PRETA-AVIDEZ). No me conoce, no sabe de lo que soy capaz, no se saldrá con la suya, la odio! (NARAKA-ODIO). Como vez, este ejemplo lo podemos ir ampliándolo hasta donde se te ocurra. Esto de la samsareada y la aplicación del dhrama en lugar del dharma es muy divertido cuando observas con detenimiento.

Mariano Merino: ¿Se puede aplicar el dharma en la organización?

Alma San Miguel: El dharma se aplica en todas las actividades del samsara!!! Antes quiero comentarte algo: la mayoría de las veces no nos percatamos de la importancia de nuestro trabajo en términos laborales. Tan importante es este punto, que el Buda al hablar de que el sufrimiento puede cesar, propone un Sendero comprendido en la cuarta Noble Verdad, es el Sendero Medio, llamado así por evitar  los dos extremos.  En el punto 5 de este Óctuple Sendero, dice textual: Rectos medios de vida. ¿Qué significa esto? Se refiere a  ganarse la vida de forma honorable, irreprochable e inofensiva, evitando cualquier profesión que pueda ser nociva de alguna manera para otros seres.

Vivimos en tal inconsciencia del impacto de nuestras acciones, que no nos damos cuenta de que generamos karma hasta por respirar. Todo lo que hagamos, consciente o inconscientemente generará un efecto. No es lo mismo ganarnos la vida dando clases de música que siendo parte de una organización que se dedica a la manufactura y venta de armas. Es muy importante que hagamos consciencia de nuestra motivación, en todo lo que hagamos. Si nuestra motivación es sólo ganar dinero, por supuesto que lo podemos lograr; sin embargo, no debemos olvidar que todo, tarde que temprano, nos generará un efecto exactamente igual que su causa o motivación.

Por otro lado, cualquier situación,- todo lo que ha llegado a ser  es debido a “causas” y “condiciones”- es impermanente, no solo en el sentido de que algún día terminará, sino porque a cada instante y de manera continua está transformándose. El nacimiento se acaba con la muerte, la compañía con la separación, la creación con la destrucción, orden con desorden, desorden con orden. Nada en el samsara es permanente y mientras nos encontremos en él, estamos sujetos a la ley de causa y efecto, karma = acción.

Mariano Merino: Karma es acción. ¿Significa que todo, absolutamente todo, tiene una causa y que nada sucede por que sí?

Alma San Miguel: Exacto. ¿Has escuchado hablar de los 4 sellos de dharma?  Son la base misma del mal llamado budismo;  lo correcto es budhadharma.  Estos cuatro sellos son como el código de marca o marca de autenticidad. Estos cuatro sellos no son para ser interpretados, mantralizados o aprendidos de memoria, son para ser comprendidos en su profundidad. Los cuatro sellos son los siguientes:

1)       Todos los fenómenos compuestos son impermanentes, efímeros.

2)       Todos los fenómenos compuestos o contaminados son insatisfactorios, o todas las emociones son sufrimiento.

3)       Todas los fenómenos estás vacíos, carecen de existencia independiente, carecen de identidad propia.

4)       Nirvana está más allá de los conceptos, es la paz verdadera, la realidad última.

Entender estos cuatro sellos es toparnos con la belleza armónica, entender su entretejido lógico es una delicia.

Mariano Merino: ¿Puedes irles explicando uno a uno para comprender bien este tema?

Alma San Miguel: Lo haremos así.   El primer sello (impermanencia) . Todos los fenómenos compuestos son impermanentes, efímeros. Estye primer sello se refiere a la inutilidad de apegarnos o aferrarnos  a las cosas, personas o situaciones,  puesto que todo es debido a causas y condiciones, por ello el término “compuestos” -de causas y condiciones previas-, nada permanece, todo es transitorio. Cuando comprendemos que todas nuestras posesiones, situaciones y hasta creencias son fenómenos compuestos, de manera natural surgen el desapego y la generosidad. No necesariamente tenemos que donar todo cuanto tenemos a la caridad, va más allá de eso. Es entender que como nada permanece no hay necesidad de aferrarse a nada. Por ejemplo: si miramos desde un puente hacia el río, vemos las ondas formadas por el agua en movimiento. Volvemos al día siguiente y  nuestra percepción es la misma; incluso, al pasar todo un año, el río nos mostrará una apariencia idéntica una y otra vez. Sin embargo, como el río es una entidad compuesta por agua en movimiento, no permanece igual  a sí mismo ni un solo segundo, y el agua que vimos ayer está ya seguramente en el océano. Lo mismo sucede en el samsara: vemos “cosas” y creemos en ellas, y fundamos en esa experiencia los conceptos de permanencia (estará igual siempre); sin embargo no es más que ilusión, porque nada es sólido y estable, nada permanece.

Mariano Merino: ¿Y cómo extendemos esto al mundo de las organizaciones?

Alma San Miguel: A  lo largo de casi 12 años de experiencia en el mundo empresarial, me he dado cuenta de que las empresas samsáricamente (emocionalmente) inteligentes,  son empresas que tienen como parte de su misión el superarse así mismas. Son aquellas que saben y viven la impermanencia, saben que todo es transitorio, no se aferran a viejas y caducas estructuras ni formas de gestión, saben que el cambio es constante, y se preparan para ello, se ocupan en  generar estrategias  flexibles, frescas  e innovadoras, no para evitar que las cosas cambien sino para estar preparados cuando éste suceda. Son empresas que en lugar de crear barreras para las olas del cambio, aprenden a surfear.

Mariano Merino: Que interesante analogía…

Alma San Miguel: El segundo sello (karma).  Todos los fenómenos compuestos o contaminados son insatisfactorios, o todas las emociones son sufrimiento. Este sello nos habla de que cualquier acción negativa está contaminada por alguno de los venenos de la mente; pero también lo están las acciones positivas realizadas con una motivación egoísta. Lo mismo puede decirse de cualquier acción desinteresada que se haga con una mente dualista. A estos tres niveles de “acciones contaminadas” corresponden los tres tipos de sufrimiento: el sufrimiento puro, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento inherente (segunda noble verdad, pero este es otro tema).

Cabe hacer una aclaración:  en occidente la traducción que han hecho del término pali de “Dukha” no ha sido muy afortunada. Lo más cercano sería insatisfacción. Así que cuando lean “sufrimiento”, lo que realmente se quiere decir es insatisfacción, descontento, desilusión… Un ejemplo típico dado por el  Buda para esclarecer el término es como estar con alguien que no te gusta y el no-estar con alguien que te gusta.

Las acciones egoístas traen consigo la insatisfacción debido al cambio, a la limitación de la felicidad condicionada (segunda noble verdad). Pero ni siquiera las acciones “buenas” son aptas para el logro de la felicidad absoluta, porque el “ego” (ignorancia) que es el auténtico origen del sufrimiento, permanece en ellas. A este respecto me gustaría comentarte acerca de las ocho preocupaciones mundanas, las que también se las conoce como los ocho intereses mundanos, que nos tienen samsareando, dando vueltas y vueltas en este ciclo de renacimiento-muerte. Estos cuatro pares contaminan todas nuestras acciones. ¿Cuáles son estas preocupaciones?  Son todas las situaciones mundanas preocu­pantes, los pensamientos, deseos y exigencias sociales que nos desvían del objetivo de estar en paz. Si analizamos a profundidad, siempre nos encontraremos en algún par, sino que en todos.

Estas preocupaciones o intereses mundanos son:

  1. El apego o deseo de ganancia y aversión o miedo a la pérdida (esto tiene que ver con el mundo material).
  2. El apego o deseo de placer y aversión o temor al dolor (esto tiene que ver con el mundo sensorial).
  3. El apego o deseo al renombre, fama, gloria y la aversión o temor a la mala reputación, deshonra,
  4. y el último par, es el apego o deseo de elogio o alabanza y aversión o temor a la difamación o crítica.

Es muy importante que siempre revisemos nuestra motivación en cada una de nuestras acciones e identificar en qué par nos encontramos para aplicar antídotos. En la medida en que estemos más alerta de nuestras acciones y sus motivaciones, dejaremos de estar presas de actuar desde el piloto automático, e iremos tomando el control de nuestra vida. Ir haciendo esto nos remite a estar más en el momento, en el ahora. Estando conscientes de que generamos karma por pensamiento, palabra y acción, nos alerta a ser muy cuidadosos y a vivir desde el consciente más que desde el inconsciente.

Mariano Merino: Aquí vemos aflorar los primeros flecos del Ego…

Alma San Miguel: Cuando entendemos el segundo sello, que todos los fenómenos compuestos o contaminados son insatisfactorios, que todas las emociones son sufrimiento, vemos delinearse claramente al creador de nuestras aflicciones: el ego, el “yo”, el principal responsable de nuestra constante insatisfacción, quien solo nos provee de una sensación de que algo nos falta siempre. Al no aferrarnos más a los dictados de este “yo” inexistente y empobrecido, no encontramos razón alguna para aferrarnos a nuestras posesiones, a nada y a nadie, ya no sufrimos más de avaricia. La avaricia se transforma en generosidad, en un acto natural de dar con gozo y alegría.

Mariano Merino: ¿Cuáles son esos Antídotos para los venenos de nuestra mente y para las ocho preocupaciones mundanas?

Alma San Miguel: En nuestra conversaci{on anterior ya vimos a los Budas primordiales, los que resumimos a continuación:

IRA – PACIENCIA

ORGULLO – MEDITAR EN LA IGUALDAD, ¿Qué me hace sentir superior?

APEGO/DESEO/AFERRAMIENTO – Meditar en la impermanencia.

ENVIDIA/CELOS – MEDITAR EN EL KARMA

IGNORANCIA – LA SABIDURÍA. Vamos obteniendo sabiduría en la medida en la que observamos con honestidad nuestros patrones de pensamiento y de conducta, y nos decidimos a cambiarlos. La meditación es fundamental para ello.

Ahora bien, el antídoto para ir controlando las necesidades creadas de estos pensamientos o preocupaciones mundanas, es simple. Mira, como todos se basan en el apego/deseo/miedo o aversión, meditar en la impermanencia y con mucha paciencia nos ayuda en mucho. Si meditamos en ello con una buena dosis de respiraciones o meditación formal, van cediendo, al punto  de que dejarán de ser preocupaciones o pensamientos obsesivos, y toda esa energía que gastamos en ellos la aplicaremos en crear otros escenarios de vida. Para todo esto se requiere de mucho tiempo, paciencia, compasión…no es de la noche a la mañana, no existe la iluminación para microondas…todavía.

Mariano Merino:  jajajajajajajajaja….. Pero llegará. Todo llega.

Alma San Miguel: Es verdad, todo llega, todo es consecuencia. Ahora hablaremos del Tercer Sello (vacuidad). Todas los fenómenos estás vacíos, carecen de existencia inherente, carecen de identidad.  Este sello podría resumirse en cinco palabras: nada es lo que parece. Al meditar en este sello reforzamos lo inútil que es apegarse a las cosas,  reconocemos que cualquier cosa a la que queramos aferrarnos carece de identidad independiente. Esto parece complicado, y lo es, pero vamos a ver si logro explicarte cómo he entendido este punto. Obvio, sólo desde el concepto; no es una realización personal, es como lo han explicado mis maestros o como yo los he entendido mejor dicho.  Dzongsar Khyentse Rinpoche pone el siguiente ejemplo: entender la vacuidad es como si estuviéramos soñando y en el sueño estamos repartiendo millones de dólares a la gente que se nos atraviesa; damos con generosidad porque es un dinero soñado, ilusorio y aún así podemos disfrutar del sueño, no es un sacrificio para obtener fama o reconocimiento, simplemente sabemos que es un sueño y disfrutamos de ese sueño.

Mariano Merino: ¿Quiere decir que nada existe? ¿Todo es una mera ilusión?

Alma San Miguel:  La creencia en la existencia real de un “yo” y “los otros” no nos deja ver la verdadera naturaleza o esencia de nuestra mente; nuestra visión está oscurecida por la ignorancia. La verdadera naturaleza de nuestra mente es algo distinto de lo que llamamos “yo”. Te lo explicaré con un ejemplo taquero, como decimos en México: imagina que tenemos una mesa frente a nosotros, y te pregunto ¿que ves frente a nosotros?; me responderás “una mesa”, ¿cierto? Yo te diría no, no es una mesa, crees que ves una mesa por las imputaciones que tu mente hace de lo que se supone es una mesa, pero lo que realmente estás viendo es el conjunto interrelacionado de muchas cosas. Lo que realmente tienes en frente es un árbol del cual salió la madera, metal de donde salieron los clavos, pintura, un talador, transporte, carpintero, tienda…. No existe tal mesa, lo que ves es un conjunto y nuestras creencias nos hacen ver que existe una mesa. Nada es lo que parece, ¡nada!

Mariano Merino: ¿Y cómo podemos entrenarnos en visualizar así la realidad?

Alma San Miguel: Una buena práctica que los maestros nos sugieren para evitar engancharnos en cualquier situación es que meditemos en la vacuidad. Más o menos a ésto se refieren, a que nada es lo que parece. Debemos ver todos los posibles componentes de una situación antes de reaccionar. Así, para lo que alcancemos a ver cuando vayamos por la posibilidad 28…. ya se te olvidó el malestar. Jajajajjajaja…..

Mariano Merino: Es un buen consejo, como cuando contamos hasta 10. ¿Cómo podemos empezar a trabajar para alcanzar ese estado de comprensión?

Alma San Miguel: Los maestros nos dicen que primero debemos empezar desde el nivel más bajo. Es como preparar la tierra para la siembra, primero tenemos que limpiar, quitar la maleza, antes de poner las semillas. Lo mismo sucede en nuestra mente, tenemos que ir removiendo los obstáculos que bloquean el camino, básicamente nuestros deseos, apegos, miedos, creencias, pero sobre todo nuestra indiferencia. A medida que nos deshacemos del deseo, surge la satisfacción. Al ir eliminando el enojo, los rencores, el odio, nos hace recuperar nuestra bondad natural. Superar la indiferencia pone en acción nuestro sistema de alerta y nos produce sabiduría. Y así vamos, paso a paso, avanzando. El progreso en el camino de la satisfacción tiene muchos niveles, y a medida que uno avanza en este sentido los deseos disminuyen de forma natural.

Los seres humanos experimentamos muy poca satisfacción y por periodos cortos de tiempo. Por ejemplo, una persona de escasos recursos económicos piensa “Si  tan solo tuviera algo de comer, un techo donde vivir, sería muy feliz”.  Cuando lo consigue entonces piensa “si tan solo tuviera una mejor ropa y calzado”, “si tan solo encontrara trabajo”; lo obtiene y dice: siendo honesto, la comida no es muy buena, quiero algo mejor…y así continúa hasta que reconoce que sí su situación ha mejorado, pero ahora ya quiere un mejor auto, unas mejores vacaciones, una mejor casa. Así consiguiera todo eso, querría ahora ser el dueño de la empresa, ser el hombre más importante del país, ser reconocido y alabado en todo el universo. Sin embargo, aunque consiguiera todo, su mente no por ello estaría menos vacía. Parece familiar la historia, ¿cierto?

Mariano Merino: Es un trabajo de nunca acabar…

Alma San Miguel: Si vamos cultivando un espíritu de contento con lo que tenemos, de satisfacción, amabilidad y atención consciente, los obstáculos que nos impiden avanzar en el camino espiritual se irán removiendo, no por mano divina, sino por nuestro esfuerzo. Paso a paso, por nuestros propios medios, nos iremos sanando y liberando del sufrimiento, de la resistencia por miedo al cambio, paulatinamente iremos perdiendo la visión dualista de las cosas, manteniéndonos imperturbables, viendo las cosas como son y no como quisiéramos que fueran. A esto los maestros le llaman la Realización es Paz. En cuanto el contento, la satisfacción, la bondad y la sabiduría comiencen a formar parte habitual de nuestra vida, nos iremos convirtiendo en esa paz que trasciende el sufrimiento. Estaremos tomando el camino de vuelta a casa.

Mariano Merino: ¿Tiene todo esto que ver con el amor?

Alma San Miguel: Según Siddhartha, nuestro Buda Shakyamuni, la generosidad debe ser medida por el nivel de apego que uno tiene a aquello que se está dando y al “yo” que lo está dando. No es dar lo que nos sobre ni recibir porque no me queda de otra; la práctica de dar es todo un arte. Una vez que hemos reconocido que el ilusorio yo, y todas nuestras posesiones, son impermanentes y que no tienen una naturaleza verdaderamente existente, como consecuencia surgirá el desapego, y ésa es la perfección de la generosidad (la primera paramita). La primera acción que se incentiva en los sutras Budistas es la práctica de la generosidad. La generosidad sin estar etiquetada con un precio, sin expectativas o límites, nos permite vislumbrar la cuarta visión o sello, la verdad última de uno mismo a través de uno mismo, justo delante de nuestros ojos. Uno puede preguntarse: Y si es así, ¿cómo es posible no darse cuenta? Pues lo es, igual que uno lleva consigo su propia cara y no es capaz de verla. Está con nosotros todo el tiempo. La liberación, la iluminación, el nirvana que está más allá de los conceptos.

Mariano Merino: muy profundo todo esto. Y vamos apenas en el tercer sello.

Alma San Miguel: Si, apenas en el tercero. El Cuarto sello (nirvana). Nirvana está más allá de los conceptos, es la paz verdadera, la realidad última. A diferencia de otras filosofías o religiones tradicionales, en donde el objetivo final es la única cosa que realmente existe y es algo a lo que nos podemos aferrar, en el Budismo el nirvana no es fabricado, así que no es algo a lo que nos podemos aferrar. En nuestra imaginación podemos crear un lugar donde todo sea perfecto, donde con solo pensar en algo, eso se manifiesta. Pero, hay malas noticias: los maestros nos dicen que no es por ahí la cosa. Alcanzamos el nirvana (la total cesación del sufrimiento) cuando hemos eliminado todo aquello que era superficial y confuso. El objetivo del budismo es hacernos comprender la verdad. Si hubiera alguna verdadera permanencia en los fenómenos compuestos; si hubiera verdadero placer en las emociones, Buda habría sido el primero en recomendárnoslo, pero no lo hizo pues quería que tuviéramos lo que es verdadero, lo que es real.

Mariano Merino: estas usando un concepto muy inasible, la verdad….

Alma San Miguel: Es verdad. En este punto podemos hacer un paréntesis y hablar de las dos verdades en el budismo: la verdad absoluta y la verdad relativa. La verdad absoluta no reconoce la existencia de un “yo”, pero la verdad relativa sí: el “yo” existe como fenómeno dependiente en el mundo relativo o convencional. Por ejemplo: cuando “yo” estudio, soy “yo” quien va adquiriendo conocimiento, no otra persona. A nivel relativo no hay nada que no sea dependiente (de causas y condiciones – karma), y es por ello que surgen todos los “yoes”. En el nivel absoluto, todo es interdependiente, nada tiene una existencia propia (vacuidad). Y por ello se afirma que nada es permanente.

No la tenemos nada fácil, puesto que nos encontramos viviendo en un mundo relativo y nuestra comprensión pertenece al nivel relativo, pero estamos siguiendo un camino que nos conduce a la comprensión de la realidad absoluta. En el camino nos enredaremos pero hay que seguir andando hasta que la confusión se diluya. La realidad absoluta es nuestra esencia, nuestra verdadera y correcta visión. Si seguimos siendo controlados por el apego, el deseo, la ira, el orgullo, envidia e ignorancia, entonces la posibilidad de una auténtica comprensión es prácticamente nula. Para deshacernos de estos  venenos debemos determinarnos y renunciar a cualquier cosa que los alimente; y en simultáneo, generar las causas que trabajen en sentido positivo.

Mariano Merino: ¿Cómo así?

Alma San Miguel: Un ejemplo muy utilizado por los maestros es la parábola del sol, las nubes y el viento.  Nos dicen que el sol está siempre en el cielo, incluso en los días más nublados. Para que estas nubes desaparezcan es necesario que llegue un fuerte viento, y entonces  podremos ver el sol; pero no es suficiente, aún no se podrá sentir a plenitud su energía y calor porque el viento lo está impidiendo. El propio viento se convierte ahora en un obstáculo que hay que superar. Es conveniente crear una gran ilusión que nos ayude a superar lo peor, y a continuación deshacernos de ella para alcanzar la sabiduría de la no dualidad y así poder ver y sentir el sol.

A veces nos sentimos felices, otras unas cucarachas. Sufriremos y seremos felices como cualquier ser sintiente, la diferencia es que ahora lo haremos desde la comprensión de que felicidad y el sufrimiento no tienen una existencia sólida, son impermanentes, apenas una ilusión, un sueño. Por lo tanto no tiene ningún sentido intentar evitarles o desarrollar aversión hacia ello. Tanto lo relativo como lo absoluto debe de ser incluido en nuestra visión de la realidad. Si negamos alguno de los dos no será posible entender la esencia del dharma; todas las enseñanzas están basadas en este doble acercamiento.

Es importante esforzarnos por aprender a evitar el sufrimiento sin desarrollar aversión hacia él,  porque no es real; y a aceptar la felicidad sin aferrarnos a convertirla en algo estable y para siempre. Por supuesto que es lícito buscar lo mejor para nuestra familia y para mejorar nuestra vida, disfrutar de las cosas buenas que el samsara nos da, pero sin identificarnos con ello. Cuando nos comportamos de manera ética y virtuosa, no debemos pensar que se trata de algo especial, ni tomárnoslo muy en serio; no es más que lo que es. Es muy importante observar nuestros pensamientos, palabras y  acciones, así como evitar una motivación egocéntrica.

Los maestros Budistas nos dicen que cualquiera que sea la etiqueta que elijamos para definirnos, a menos que tengamos fe en estos sellos (la fe budista no es fe ciega o creer, es sinónimo de convicción mediante la reflexión), continuaremos viviendo en un mundo ilusorio, creyéndolo sólido, real y permanente. Es cierto que tal creencia puede aportarnos temporalmente alguna felicidad, pero esta ignorancia tarde que temprano nos remitirá a alguna forma de inquietud o angustia. ¿Cuántos problemas tendremos que solucionar, para darnos cuenta que otros empiezan a surgir? Gastaremos gran cantidad de energía y tiempo solucionando problemas y tratando de deshacernos de la incomodidad. Si se tiene alguna especie de adicción a solucionar problemas, entonces no hay razón para quejarse, síganle. Sin embargo, para aquellos que empiezan a vislumbrar que los problemas y las actividades en el samsara nunca terminarán, que el samsara es imperfecto y tiran la toalla del perfeccionismo, ese es el comienzo de la búsqueda de la verdad interior.

Mariano Merino: Muy interesante e instructivo. ¿Nos preparamos para nuestra tercera entrevista?

Alma San Miguel: ¡Nos preparamos! Jajajajajaja…. Una última aclaración: podemos entender el nirvana como el fin de las visiones erróneas, como dejar de estar perdidos en las proyecciones del ego. Podría ser algo así como después de un largo y agitado viaje, finalmente regresamos a casa.

3 comentarios

Archivado bajo budismo, Ciencia, iluminacion, meditacion, negocios, paz interior, zen

3 Respuestas a “Podemos entender el nirvana como el fin de las visiones erróneas, como dejar de estar perdidos en las proyecciones del ego. (Entrevista a Alma San Miguel, budista, de México)..

  1. Joaquim Batlle Coll

    Muy interesante. Yo intento seguir los consejos y la verdad es que la vida misma te guía por tu camino. Se vuelve muy interesante el camino que emerje a medida que avanzas. Si no lo entiendes la vida te lo muestra a perpetuidad y reiterativamente hasta que lo veas.

  2. Me ha gustado mucho esta entrevista: veo en las enseñanzas budistas un camino eficaz de sanación y re-encuentro “” con el verdadero ser que somos, espero seguir cultivando lo leído y sobre meditar, estar sentado.

  3. y sobre todo meditar, estar sentado, ser consciente de mi verdadera naturaleza. Muchas gracias por publicarla

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