La reencarnación… ¿es un fenómeno natural o un mito?

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¿Vive el ser humano varias vidas en la tierra? ¿Existe eso que llaman la ley natural del eterno retorno? La reencarnación o transmigración de las almas, que hasta ahora era una creencia exclusiva de las religiones y filosofías orientales, interesa desde hace un tiempo también a la ciencia occidental. Por ejemplo, muchos psicoterapeutas suponen actualmente que ciertas heridas y traumatismos de sus pacientes pueden achacarse no sólo a acontecimientos ocurridos en esta vida, sino también en otras anteriores. Para ellos, las llamadas regresiones a existencias pasadas es una vía de curación.

HISTORIAS DE NIÑOS El profesor Ian Stevenson, de la Universidad de Virginia (Estados Unidos), es quien más ha investigado el tema de la reencarnación en el mundo entero. Ha seleccionado, clasificado y verificado casos importantes sobre el terreno y sólo ha dado por válidos los estudios documentados con plenas garantías. El científico se concentró principalmente en las historias contadas por niños que, careciendo de la razón analítica del adulto, informaban de forma espontánea de reencarnaciones anteriores. Stevenson descartó toda influencia por parte de los progenitores o un conocimiento adquirido previamente a través de la lectura.

MEMORIA DESPIERTA En todas las culturas hay niños que tan pronto aprenden a hablar cuentan con toda naturalidad historias de una “vida anterior” en otro cuerpo y otro lugar. Stevenson admite que estos recuerdos espontáneos, que no suelen acarrear ningún problema para los niños, se mezclan con impresiones y vivencias de la vida actual. Pero los niños citan también datos comprobables: nombres, lugares y acontecimientos del pasado. Los estudios empíricos adquieren fuerza de convicción por la acumulación de numerosos pequeños detalles, que hacen que cada caso sea único. El profesor de psicología N. K. Chadha, de la Universidad de Nueva Delhi, también ha examinado a niños de cuatro a diez años de edad que han expresado indicaciones concretas sobre una existencia anterior. En 25 casos reconoció que se trataba de auténticos “renacimientos”, pues los datos coincidían con los hechos comprobados.

EL CASO TITU Así, por ejemplo, en diciembre de 1983 nació, en una aldea situada a 50 kilómetros de la ciudad india de Agra, un niño llamado Titu que a la edad de cuatro años contaba su historia de comerciante de radios en Agra, indicando también el nombre que tenía en esa otra vida: Suresh Verma.

Dijo que tenía una mujer llamada Umâ y dos hijos e incluso facilitó detalles sobre su muerte, que le sobrevino a la edad de 35 años de edad: Suresh Verma había sido asesinado a tiros en el patio de su casa por un desconocido. El profesor Chadha no se sorprendió cuando, efectivamente, lograron hallar en Agra a la viuda de Suresh Verma, cuatro años después de la muerte de éste.

¡HASTA LA VISTA! El caso de Titu y el comerciante de radios asesinado, cuya reencarnación pretende ser el niño, saltó a la primera plana de la prensa internacional. En un cara a cara en la tienda del fallecido Suresh Verma, en Agra, el renacido Titu no sólo reconoció a “su” viuda Umâ y a sus hijos ya adolescentes, Ronu y Sonu, sino que también señaló cambios habidos en el comercio de radios que se habían producido después de su muerte. Titu encontró incluso la caja fuerte detrás de un cuadro y contó anécdotas de su boda con Umâ. Cuando poco después comparecieron los ancianos padres de Suresh, Titu los abrazó con cariño pero se mostró decepcionado porque no habían acudido con su viejo Fiat, sino con otro coche distinto, que se habían comprado poco después de la muerte de su hijo.

LAS PRUEBAS DEL DALAI LAMA Para el budismo es un hecho que los grandes iluminados se reencarnan para ayudar a los seres que sufren a recorrer el camino de la liberación. Por tanto, entienden que cada lama tibetano es la reencarnación de su predecesor. El premio Nobel Tenzin Gyatso, el actual Dalai Lama, nacido en 1935, es el hasta ahora último eslabón de la cadena de Dalai Lamas -que se remonta hasta el siglo XIV-, los supremos sacerdotes del Tíbet. El procedimiento por el que se descubre al nuevo Dalai Lama es sumamente laborioso y está sujeto a criterios muy estrictos. Por ejemplo, un Dalai Lama reencarnado ha de identificar sin ningún atisbo de duda los textos y objetos de su predecesor. La búsqueda se realiza entre niños de todo el mundo.

Cuando están seguros de haber encontrado al “auténtico” lama reencarnado, lo separan de su orgullosa familia a fin de prepararlo en un monasterio para llevar una vida de santo.

VIVIR VIDAS ANTERIORES En una regresión, como suele llamarse también una sesión de reencarnación, las encarnaciones anteriores no aparecen en forma de recuerdos estáticos, sino como realidades vivas: cualquier herida, cualquier ofensa, cualquier dolor que ha experimentado un renacido en sus vidas pasadas se viven de nuevo. Así, por ejemplo, una “regresada” contó que “corría el año 1784 cuando yo estaba presa en la cárcel probablemente más famosa de París, la Bastilla, porque no era del agrado de los gobernantes de entonces. Venía de una humilde familia de tejedores y estaba enamorada de un joven estudiante revolucionario. Cuando una vez me reuní con él, en nuestra tienda ocurrió una desgracia: hubo un incendio y toda mi familia -yo tenía dos hermanos menores- murió a causa del fuego”.

DETECTAR LAS CAUSAS Los conflictos de antaño pueden convertirse en conflictos del presente, a los que hay que hacer frente en la realidad actual. La joven que pretende haber optado en la Bastilla por suicidarse, siente en su vida actual un miedo aparentemente injustificado al fuego, un rechazo hacia los hombres y un deseo antinatural de estar siempre cerca de sus progenitores. Los estudiosos de la reencarnación entienden que esto demuestra que hubo una vida anterior que marca su impronta en la actual: gracias a su encuentro clandestino secreto con el amado, se salvó del fuego. Desde entonces, la “regresada” asocia el fuego con la culpa y la muerte. Para ella, el amante secreto también tiene culpa, aunque indirectamente, y por ello la mujer suele desconfiar en su vida actual de los hombres. La autoacusación inconsciente de que “si me hubiera quedado con mis padres, quizá nunca habría ocurrido la desgracia” hace que sienta un deseo especial de estar cerca de su padre y su madre.

APRENDER DEL PASADO Durante una regresión se encuentran, como hemos visto, dos seres: una personalidad hace tiempo olvidada y la persona actual. Si el encuentro es positivo, según los científicos, la recuperación de acontecimientos de un pasado remoto puede dar pie a la liberación de temores traumáticos en la vida presente. Por lo visto, a la mente no le importa si las fuerzas que provocan conflictos en la vida de una persona se han originado en la infancia o en otra vida ya muy lejana en el tiempo.

Son cada vez más las personas que aceptan someterse a la terapia de la reencarnación con objeto de hallar en vidas anteriores la solución de sus problemas actuales. Parece que a menudo esta es la única vía, y de acuerdo con las experiencias descritas, una vía muy efectiva para alcanzar la felicidad. Pese a ello hay que advertir contra toda confianza ciega en esta terapia: hay bastantes casos en que terapeutas inexpertos o simples charlatanes causan, mediante una regresión mal llevada, daños importantes en la salud mental y la vida de los afectados.

Fuente:    http://enigmasymitos.blogspot.com.es

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