¿El budismo tiene dioses? ¿A quién le reza el Dalai Lama? (entrevista a Alma San Miguel, mexicana, budista).

 

Alma San Miguel, mexicana, profesional de la sicología y la gestión de organizaciones, estudiosa y practicante del budismo tibetano, me responde acerca de las creencias del budismo y su cosmogonía. Alma me honra con su cálida amistad y me aprovecho de ello para que nos enseñe ahora… y nos siga enseñando en el futuro.

Mariano Merino: Tengo una pregunta para ti, que es una duda que tengo y sobre la cual me han preguntado varias veces: ¿por qué si se dice que el budismo no tiene dioses el Dalai Lama oficia como si fuera un sacerdote? ¿A quién le reza entonces?

Alma San Miguel: Y no solo él, las cuatro cabezas de linaje lo hacen igual. De los cuatro linajes, tradiciones o escuelas del budismo tibetano, se considera a SS el Dalai Lama el representante temporal del pueblo y budismo tibetano en general, ahora ya no del gobierno, porque existe un primer ministro que se encarga del rollo político. De la tradición Nygma su representante falleció hace muy poco, era Su Eminencia Kyabye Trulshig Rimpoché, de la tradición Sakya es Su Santidad Sakya Trizin, de la tradición Kangyu es Su Santidad el XVII Karmapa y de la tradición Guelup es Su Eminencia Rizong Rimpoche. En efecto, no existen dioses, si no deidades y estas deidades entendidas como aspectos de nuestra mente representadas simbólicamente. A Su Santidad el Dalai Lama se le considera una emanación del Bodhisatva Avalokiteshvara, y por ejemplo a Su Santidad Sakya Trizin la de Manjushri. El que los ubiquen en “tronos” – y no siempre – no tiene que ver con ser un dios sino es parte del ritual y se considera una señal de respeto. El que se ubica más alto representa nuestra aspiración; es todo un rollo que no tiene que ver con dioses sino más bien con devoción, que no es adoración y aspiración.

Mariano Merino: Hablas de deidades y devoción. ¿Podrías ser más específica?

Alma San Miguel: Mira, dentro del budismo tibetano existen 5 Budas primordiales que se les denomina de muchas maneras: AdiBudas, Dhyani Budas, 5 familias búdicas, Jinas, en fin. Imagina un mandala, en el que todas las imágenes que tu veas representan aspectos de nuestra mente, desde las imágenes bondadosas hasta las airadas. Las deidades airadas se les llama dharmapalas o protectores del dharma, y éstas nos ayudan (recuerdan) básicamente con los bloqueos en nuestra mente. Cada dharmapala trabaja con una aflicción específica. Al mismo tiempo, todas las imágenes son emanaciones de la misma mente del Buda, de nuestra naturaleza búdica. Es muchísima información, pero haré un esfuerzo por desarrollarlo lo más general posible para que sea entendible.

Mariano Merino: Sí, por favor. Es importante que los lectores comprendan la riqueza simbólica del budismo tibetano.

Alma San Miguel: Estos cinco Budas primordiales son cinco sabidurías, que representan aspectos de nuestra mente transformada o consciencia iluminada (su esencia natural). Desde la aflicción hasta la sabiduría, cada Buda “trabaja” con una aflicción específica (veneno), un reino dentro del samsara, y la transforma en una sabiduría específica. No es que el Buda o deidad trabaje por nosotros; recuerda que son aspectos de nuestra mente. Tienen un aspecto femenino llamadas consortes; en las enseñanzas budistas, las consortes y deidades femeninas representan la sabiduría (prajna) y lo masculino el método. Desarrollando y combinando ambos -sabiduría y método- podemos acabar con la dualidad de nuestra mente y convertirnos en un ser completo y liberado.    También a las deidades se les relaciona con un elemento, órgano del cuerpo, agregado o skanda, sentido, una sílaba semilla, un mantra, una hora del día, un animal, etc. Todo está entretejido dentro de este simbolismo. Por ejemplo, usando el mandala en el orden en que te los describiré, irás encontrando la lógica.

Mariano Merino: Está bien. Me imagino un mandala…

Alma San Miguel: El primero es Akshobya, conocido como el imperturbable. Es de color azul, y su punto cardinal es el este. Este Buda trabaja con la Ira y la transforma en la sabiduría “semejante a un espejo”. Un espejo no se aferra a nada, no juzga nada, puede reflejar tanto una daga ensangrentada como una hermosa flor, sin apegarse a ningún reflejo. Si meditamos en Akshobya, nos recuerda la vacuidad, la mente iluminada, que refleja todo pero nada se le adhiere. Representa la sabiduría general. Para lograr esta mente, necesitamos mantenernos imperturbables y para ello es necesario y básico, primero controlar la aflicción más burda que es la IRA.

Mariano Merino: O sea que Akshobya equivale al autocontrol.

Alma San Miguel: Exacto. Akshobya nos remite desde el este, por donde sale el sol para iluminar los oscurecimientos de nuestra mente, al siguiente Buda, Ratnasambhava, al que le corresponde el sur. Imagina un plano bidimensional y en sentido de las manecillas del reloj, arrancando por el este, luego sigue el sur. A él se le denomina como “nacido de una joya”, su color es amarillo y la aflicción con la que nos “ayuda” es el ORGULLO, transformándolo en su sabiduría que es la igualdad. Aquí se van sutilizando las aflicciones: aunque nuestro orgullo sigue siendo visible para los demás, es más sutil que la ira. Meditar en la igualdad nos hace ser más humildes, y al hacerlo y de manera natural va surgiendo la generosidad.

Mariano Merino: Entiendo, va apareciendo la lógica del mandala. Ira, imperturbabilidad, orgullo, generosidad…

Alma San Miguel: Exactamente. Recorrer el mandala es recorrer el funcionamiento de nuestra mente. A Ratnasambhava también se le asocia con la riqueza, pero la riqueza espiritual. La joya que él porta en sus manos es la joya que concede todos los deseos, a la que se le llama chintamani. En nuestra mente, la joya que concede todos los deseos es la bodhichita, la mente altruista; por ende, si apartamos el orgullo (yo, mío, para mí) somos más generosos, y al practicar la generosidad también estamos creando las causas para nuestra riqueza material. También se le asocia con la belleza, las artes. Al vernos tan pequeños dentro de la inmensidad del universo disfrutamos la extraordinaria belleza que nos rodea.

Mariano Merino: Interesante. Sigamos en nuestro viaje por la mente…

Alma San Miguel: De Ratnasambhava nos vamos al oeste (sigue el orden en el mandala), y ahí llegamos con el Buda Amitabha, el Buda rojo, al que se le denomina luz infinita. El aspecto de nuestra mente al trabajar con esta representación es el DESEO/APEGO/aferramiento/avidez… como quieras llamarle. A la sabiduría de Amitabha se le denomina la sabiduría que distingue o discierne. Aquí la cosa ya es más sutil todavía, ya que el deseo/apego/aferramiento es menos visible hacia el afuera. Al utilizar esta sabiduría, discernimos o distinguimos no solo las cualidades positivas exageradas que ponemos al objeto de nuestro apego, sino que también distinguimos aspectos negativos. Somos más objetivos, ya que cuando tratamos de equilibrar el rollo, vemos que no hay necesidad de apegarse. Aquí también meditamos en la impermanencia.

Mariano Merino: Comenzamos en el este, luego el sur, oeste, y ahora el norte…

Alma San Miguel: De Amitabha, nos dirigimos al norte y nos encontramos con el Buda verde, Amogasiddhi, el conquistador. El veneno aquí es mucho más sutil, es la ENVIDIA. En ocasiones es tan sutil que ni nosotros nos damos cuenta que sentimos esta aflicción; por ejemplo al ver los logros de otros nos entristecemos y pensamos que eso no es envidia, ¡pero claro que lo es! Estando en la envidia nos surgen pensamientos de que la vida no es justa, que yo merezco más que lo que me ha tocado, y todas esas mamarrachadas. A su sabiduría se le denomina “la que todo lo logra”. Por ejemplo, la consorte de Amogasiddhi es Tara Verde, la que todo lo logra y vence obstáculos. La envidia también se entrelaza con la ira. Cuando andamos de envidiosos perdemos mucha energía valiosísima en ver y retorcernos por los logros de los demás, en lugar de poner esa energía en acción y lograr aquello que vemos que los demás tienen y queremos. Aquí también meditamos en el karma: en lugar de perder tiempo envidiando, mejor genero las causas para futuros efectos deseados.

Mariano Merino: Hemos recorrido los 4 puntos cardinales del mandala. ¿Y ahora?

Alma San Miguel: Ahora hemos llegado al Centro del Mandala, con el Buda Vairochana. Es de color blanco y se le conoce como el iluminador. También llegamos al centro, al origen de todo nuestro sufrimiento, con la aflicción o veneno más sutil, LA IGNORANCIA. Es tan sutil que no nos damos cuenta de que no nos damos cuenta. La sabiduría de Vairochana es la sabiduría de la realidad última, Dharmadathu, es el dharma como cuerpo de verdad.

Mariano Merino: Es todo un señor modelo. Las aflicciones o venenos, y sus sabidurías, giran alrededor de la causa de todas, la ignorancia.

Alma San Miguel: Como te decía, cada Buda se relaciona con una sílaba semilla, también llamadas jinas. Para Akshobya es HUM (mente), para Ratnasambhava es TRAM (tierra), para Amitabha es HRI (cortar), para Amogasiddhi es AH (palabra) y para Vairochana es OM (cuerpo).

Mariano Merino: Interesante modelo, pero me pregunto ¿dónde está el Buda Shakyamuni en todo esto?

Alma San Miguel: Shakyamuni, nuestro Buda histórico, y su Bodhisatva Avalokiteshvara, son emanaciones del Buda primordial del presente eón que es Amitabha. Los tres primeros se relacionan con Budas del pasado y Amogasiddhi es el Buda que representa al Buda Maitreya, el Buda del futuro.

Con respecto a los reinos del samsara que “presiden”, Akshobya el reino Naraka (ira), Ratnasambhava el reino humano-animal y uno que otro Deva o superhumano. Esto lo estoy investigando, no me queda muy claro, aunque lo que sí me queda claro es que hay humanos más animales que humanos.

Mariano Merino: Jajajajajajaja, es verdad. Es cosa de ver como los humanos tratamos a la naturaleza…

Alma San Miguel: Si. Amitabha el reino Preta, de los espíritus atormentados, y Amogasiddhi el reino Asura o de los gigantes (titanes en la mitología occidental). Vairochana se supone que no tiene ningún reino del samsara, aunque también estoy estudiando esto.

Mariano Merino: Y todos estos reinos, ¿dónde los encontramos? ¿Dónde se ubican?

Alma San Miguel: Todos estos reinos, incluso los de la forma y la ausencia de forma, están en el samsara, y por tanto gobernados por el karma y sus frutos.  Más que estar en un lugar geográfico se podría interpretar como estratos en nuestra mente; aunque existen escuelas que sí creen en la existencia “real” de estos lugares, en lo personal prefiero ubicarlos en la mente.   En la cosmología budista se dice que el mundo se extiende alrededor del Monte Meru. Más allá de la cima está el reino de los campos (o los cielos) de Buda. En la vertiente más alta están los dioses (devas-orgullo). Los Asuras (envidia), ángeles, demonios o también los llaman titanes viven en las más bajas. Los animales (ignorancia) y los humanos (deseo/apego) viven en las planicies que se extienden alrededor de la montaña. Los pretas o espíritus hambrientos (deseo/avidez), espíritus, fantasmas o almas en pena viven en la superficie o justo debajo. Y los narakas o es seres infernales (ira) está en lo más profundo de la tierra. El término naraka generalmente está mal traducido por infierno; naraka en tibetano no significa infierno, de hecho ni existe esa palabra en ese idioma. Lo más cercano es sufrimiento terrible. Todo este escenario está rodeado de un gran océano.

Mariano Merino: Es toda una representación simbólica del mundo en el que vivimos.

Alma San Miguel: Como ves, el budismo tibetano es rico en simbolismos, pero muchos practicantes se la pasan repitiendo mantras y adorando imágenes sin saber el significado y lo que nos representan. Eso es más sencillo que ponerse a estudiar, comprender, y lo más importante, APLICAR el dharma para ver si realmente nos funciona.

Mariano Merino: No sabes cuánto te agradezco. Yo he intentado muchas veces sumergirme en este tema de la cosmogonía budista y nunca había conocido un resumen tan simple y esclarecedor como el que me has dado. ¿Hay alguna fuente en la que los lectores puedan seguir investigando este apasionante mundo del budismo tibetano?

Alma San Miguel: Si. Les sugiero que visiten la página http://www.berzinarchives.com/web/es/archives/approaching_buddhism/world_today/current_sit_buddhism_world.html?query=ocupaci%C3%B3n+china  Es una página con mucha información y muy seria.

Mariano Merino: Muchas gracias querida Alma. ¿Podemos volver a conversar para que nos sigas enseñando?

Alma San Miguel: ¡Por supuesto! Fue un placer hacerlo, y espero haber sido clara y no haber cometido errores u omisiones. Como puedes ver, el Dalai Lama no reza sino que venera al mundo en el que vivimos, y a nosotros mismos. Hasta la próxima.

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5 comentarios

Archivado bajo budismo, Ciencia, iluminacion, meditacion, paz interior, zen

5 Respuestas a “¿El budismo tiene dioses? ¿A quién le reza el Dalai Lama? (entrevista a Alma San Miguel, mexicana, budista).

  1. Genial!! Muchas gracias. Saludos,

    • Mariano Merino

      Estimado Juan: Alma nos ha prometido seguir enseñándonos a todos y ya vendrá su segunda entrevista. Te agradezco tu comentario. Namaste.
      Mariano

  2. Rosa

    Buscava, aclarar mis dudas y al mismo tiempo información sobre el budismo. Me encantó y por supuesto en umn futuro seguir aprendiendo, me interesa mucho. gracias, namaste.

  3. Victor G.M

    Excelente sintesis

  4. ¿Porque los seres humanos nos empeñamos en complicar las cosas? Creo que las 4 nobles verdades y el octuple sendero son suficientemente claras, aunque no sencillas en cuanto a su puesta en práctica. ¿Porque nos empeñamos en deificar, abstraer simbolismos, que en mi opinión alejan a las cosas de su esencia? Creo que llega un punto en que el simbolismo deja de tener un sentido práctico como ejemplo y se convierte en objeto de culto en si mismo, olvidándose la esencia de la que procede.

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